Fué una doctrina que en 1883, con la primera obra fundamental de Mr. Ward «Dynamic Sociology» se levantó contra las tendencias demasiado mecánicas y menospreciadoras de la acción humana que entonces dominaban sostenidas por la propaganda y el prestigio de Mr. Spencer.

Pero la tesis de Mr. Ward es incompleta. Teniendo los achievement (inventos en el sentido de la sociología de G. Tarde), toda la importancia que no es posible desconocerles, sin embargo, no comprenden por sí solos todos los fenómenos que deben formar la materia de la sociología. Más amplia y comprensiva al mismo tiempo de la idea de Mr. Ward, es la tesis sostenida por Albion W. Small[5] de que «la materia de la sociología es el proceso de la asociación humana».

No todos los fenómenos que merecen ocupar la atención de nuestra ciencia son achievements.

Para esclarecer esta afirmación conviene hacer las siguientes preguntas: ¿Tienen todos los hechos sociales el carácter de achievements? ¿Hay hechos sociales que puedan ser descuidados por la sociología?

Me parece que no todos los hechos sociales son achievements. No lo son todos los que forman la inmensa multitud de las imitaciones, es decir, los actos llevados a cabo por los hombres que son meros imitadores. En los tiempos de decadencia, corrupción y crisis moral, el gran fenómeno de la disolución de una sociedad, que no debe ser descuidado en ningún estudio sociológico, está formado en último análisis por la suma de todas las debilidades, costumbres viciosas y prácticas corrompidas de los individuos de la época, y ninguno de estos actos es un achievement. Esto se puede comprobar con analizar un poco los ejemplos clásicos de la decadencia de Roma después de la conquista del mundo y de la decadencia de Grecia después del siglo v. Que un solo individuo despilfarre su fortuna o sea inmoral, son hechos sociales, cualquiera que sea la posición del individuo, porque si no fuera así no podríamos señalar la existencia de ningún hecho social. Es claro que el sociólogo ni el historiador no han de andar inquiriendo la vida privada de cada vecino; pero la estadística se encarga de darla a conocer sin nombres propios, y de los hechos que la estadística publica sólo algunos son achievements, mas todos constituyen eslabones del proceso social, cuyo estudio no es posible descuidar.

III
LA SÍNTESIS CREADORA.—EL DUALISMO CÓSMICO.—EL PRINCIPIO DE LA SINERGÍA.—BASE PSICOLÓGICA DE LA SOCIOLOGÍA.—EL ALMA.—LAS FUERZAS SOCIALES.

Al inquirir el génesis y transformación de las fuerzas que llegan a convertirse en las fuerzas sociales, la sociología extiende sus raíces en un campo tan vasto, que viene a encontrar sus antecedentes en una verdadera cosmología.

A fin de que sea suficientemente claro este proceso cuyas remotas causas alcanzan hasta el funcionamiento de las fuerzas primordiales de la naturaleza, conviene considerar primeramente algunos fenómenos que tienen para nosotros la ventaja de estar más al alcance de nuestra inmediata observación.

Las obras de la naturaleza no son perfectas. Encontramos siempre en ellas mucho que criticar y formamos planes para transformar las cosas en vista de los fines que nos proponemos para hacer cosas nuevas. Esos planes son los ideales que surgen en la mente del genio inventivo y del genio creador en las artes, en las industrias, en las ciencias, en las cuestiones sociales. El nacimiento de un ideal es uno de los casos en que obra lo que se llama la síntesis creadora. La síntesis no es sólo la suma de los elementos que han servido para formar el cuerpo que por medio de ella resulta; es algo más. No habría sido fácil prever por ejemplo, lo que iba a resultar de una unión tan sencilla como es la de dos átomos de oxígeno con uno de hidrógeno. Así también la mente con los hechos, datos y representaciones que la experiencia le suministra, construye combinaciones nuevas, ideas, obras de arte, verdades científicas, inventos técnicos, máquinas, proyectos de reforma social, que son propiamente creaciones.