—¿Dónde principian los Estados Unidos?
Hé aquí una pregunta que me hacía una de estas noches en que no había más alternativa que dormir o pensar, y era demasiado temprano y hacía mucho calor para irse a la cama.
El que se encamina a la gran república lleva la idea de que se encontrará con un país colosal en muchos sentidos si no en todos. Y está en lo cierto. A medida que se avanza en la jornada se va confirmando esta impresión y se va sintiendo la acción no sólo espiritual sino política de los tentáculos del coloso, que llegan lejos, muy lejos, mucho más allá de las fronteras propiamente dichas de la Unión. En El Callao se nos examinan nuestros pasaportes, no para impedirnos o autorizarnos a pisar tierra peruana, sino para que podamos seguir viaje a Panamá. Es una manifestación de influencia norte-americana.
Panamá vive bajo la tutela de los norte-americanos, quienes han anulado y repetido elecciones a su antojo en la seudo-república. Lo propio ocurre en Cuba. El Presidente Menocal ha continuado en el poder por la voluntad del gobierno norte-americano. Fué elegido por el voto popular, la primera vez; pero en el próximo período la elección favoreció a Sallas. Mas los Estados Unidos anularon la elección y siguió gobernando Menocal. El Ministro norte-americano Mr. González se permite lanzar proclamas directamente al pueblo cubano. Los norte-americanos ejercerían un control sobre la vida económica de Cuba favorable ante todo a los grandes intereses de ellos. En Guantánamo, en el extremo oriental de la isla, poseen una estación naval.
Nicaragua se encuentra bajo un franco protectorado de los Estados Unidos. En los últimos días de la administración Taft, firmó Nicaragua un tratado en que por tres millones de dólares dió a Estados Unidos lo siguiente: 1.^o el exclusivo y perpetuo derecho de construir un canal interoceánico a través de su territorio; 2.^o el derecho de usar el golfo de Fonseca en el Pacífico como base naval; y 3.^o el control de las finanzas y de las relaciones exteriores. En realidad es el caso de la venta de la independencia por un plato de lentejas.
Santo Domingo y Haití se encuentran también en manos de los norte-americanos desde 1905 y 1915, respectivamente. Tomaron posesión de ellas un poco a la sordina y se han hecho ahí amos y señores en virtud de la aplicación de la doctrina de Monroe, entendida en el sentido de que para impedir que las naciones europeas intervengan en este continente, es menester evitar los pretextos de intervención que puedan tener y apresurarse a arreglar las finanzas y hacer que cumplan sus compromisos los pequeños Estados desordenados y malos pagadores. Por lo demás, no hay que olvidar que la doctrina de Monroe tiene que mostrarse muy celosa en las vecindades del Canal.
De aquí que a la pregunta inicial de este párrafo haya que contestar diciendo que aquel país principia por lo menos en Balboa, en la boca occidental del Canal.
Antes de llegar a Nueva Orleans, tenemos que hacer detalladas declaraciones por escrito, sobre nuestro equipaje para la aduana de este puerto donde se practica una nueva prolija revisión; y debemos dar también informaciones completas, sobre nuestras personas, en unos papelitos curiosamente largos, en que figuran preguntas tan singulares como las siguientes: ¿Sabe usted leer y escribir? ¿Es usted anarquista? ¿Ha estado usted en la cárcel? ¿Es usted bígamo? ¿Cuántas mujeres tiene?
El mar Caribe que, por el fantasma de sus huracanes, suele ser el terror de los viajeros, se había portado muy bien, como asimismo el golfo de Méjico. Habíamos tenido una navegación muy tranquila.
El vapor era inferior al chileno en que habíamos llegado hasta Colón, tanto en muchos detalles de confort como en la comida. El servicio se hace en los vapores norte-americanos por negros, y sin negar que hay muchos de ellos bastante activos, inteligentes y hasta simpáticos, no resulta su trabajo como el hecho por empleados de nuestra raza. Lamentábamos los chilenos que la Compañía Sud-americana, dadas sus buenas condiciones, no fuera capaz de llegar con sus vapores y nuestra bandera a los puertos norte-americanos, a San Francisco, a Nueva York, o por lo menos a Nueva Orleans.