J. L. MOTLEY
Y SU HISTORIA DE LA GUERRA DE LOS PAÍSES BAJOS CONTRA ESPAÑA.
"The correspondence of John Lothrop Motley.—2 vols. London. 1889."
El ilustre historiador norteamericano Motley no pasó toda su vida únicamente dedicado á sus estudios y sus libros como Prescott; á éste un defecto físico, un padecer constante de los ojos, que á intervalos fué completa ceguera, lo condenó á vivir siempre encerrado en su gabinete, mientras que Motley, educado en universidades de Europa, lleno de vigor físico y con las más brillantes dotes intelectuales, pudo desde muy temprano extender el campo de su actividad y seguir la carrera diplomática, ponerse al servicio directo de su país, al mismo tiempo que continuaba estudios eruditos y componía sus hermosos libros. Esta doble y generosa ambición no redundó por desgracia en provecho de su felicidad personal, y al fin de sus días, sin culpa suya, por la injusticia de los hombres y las cosas, tuvo sobrado motivo de envidiar amargamente la existencia apacible, la tranquila gloria literaria á que solamente aspiró Prescott, su predecesor, amigo, émulo é insigne conterráneo.
Obtuvo, pues, Motley en la una y la otra carrera resultados diametralmente opuestos. Su historia de la lucha por la independencia en los Países Bajos fué, apenas publicada, leída ávidamente, saludada por el más unánime y nutrido aplauso en Europa y en América. Sus dos grandes empleos diplomáticos: ministro plenipotenciario en Austria durante la presidencia de Lincoln primero y de Johnson después, é igual cargo, luego, en la Gran Bretaña por nombramiento del general Grant, terminaron de una manera desastrosa, por decirlo así, porque de ambos se retiró contra su voluntad y agraviado profundamente.
Huellas penosas le dejaron las dos desagradables aventuras; el colector de su correspondencia privada, salida á luz unos doce años después de su muerte, en 1899, ha tratado de no señalarlas demasiado, de atenuarlas y esfumarlas un tanto; pero bien se descubren en varias de sus cartas, como también se pueden reconocer en sus últimos trabajos históricos. La parte biográfica no es, sin embargo, el principal atractivo en estos dos volúmenes, por lo menos en cuanto á Motley mismo se refiere. Habla él poco de sí, á veces hasta lo evita. Hay en cambio muy curiosas observaciones, retratos á la pluma, trazados á menudo con tanta rapidez como exactitud, de multitud de personas distinguidas con quienes estuvo en relaciones durante su larga residencia en Europa, á causa del éxito de sus libros y también de sus representaciones diplomáticas en Viena y en Londres. La íntima amistad que desde la juventud lo ligó á Bismarck, su condiscípulo en Göttingen y en Berlín, añade igualmente valor á la colección por contener cartas de uno y otro. Todo esto explica el interés despertado, aunque no sea esta Correspondencia como obra literaria de las que aumentan considerablemente la reputación de un autor, á la manera de las deliciosas cartas de Merimée al bibliotecario del Museo británico Panizzi, ni tampoco de las que revelan aspecto desconocido, apenas sospechado, del talento de un escritor, como las del conde Joseph de Maistre á su familia cuando, bloqueado en San Petersburgo por las victorias y el malquerer de Napoleón, representaba allí con tanta distinción al destronado rey del Piamonte.
Al estallar en 1861 la guerra civil de los Estados Unidos, contaba Motley cuarenta y siete años de edad, y hacía cinco que había dado á luz su primer trabajo histórico, su obra maestra, "la Fundación de la república de Holanda" (The Rise of the Dutch Republic) en tres volúmenes. Los dos tomos primeros de la continuación, con el título de "Historia de las Provincias Unidas," aparecieron en 1860. El éxito fué muy rápido, muy grande y en parte inesperado.