Del tirano es inútil la saña,

Que no en vano entre Cuba y España

Tiende inmenso sus olas el mar.

La profecía no se había realizado, no parecía próxima á realizarse, cuando el docto académico redactaba su erudita y poco equitativa Introducción y cuando con escándalo copiaba de La Estrella de Cuba, otra canción patriótica, juvenil, compuesta á los diez y nueve años y bastante desigual, las dos cuartetas ya mencionadas, por descubrir en ellas que el poeta "en su frenesí revolucionario de 1823 no retrocedía ni aun ante la idea del asesinato político". Helas aquí:

¡Oh piedad insensata y funesta!

¡Ay de aquél que es humano y conspira!

Largo fruto de sangro y de ira

Cogerá de su mísero error...


De traidores y viles tiranos