Y un eco triste en lontananza gime:
"¡Murió el cantor del Niágara sublime!"
Trovador cubano, férvido patriota, cantor sublime de la catarata del Niágara, todo Heredia se encuentra en esas tres fórmulas perfectamente representado, y la autora tal vez, si hoy viviese, sería la primera en reconocer, no obstante las alabanzas del crítico, que sus versos líricos palidecen ante el esplendor de imaginación y sentimiento que brota del canto al Niágara, de la meditación en el Templo mejicano y otras composiciones de José María Heredia.
ABRAHAM LINCOLN[75]
Abraham Lincoln by John T. Morse Jr. 2 vols. Boston, 1893.
Entre las numerosas biografías de Lincoln publicadas en los Estados Unidos la que con la firma del editor de la colección de volúmenes titulada American Statesmen ha salido de las prensas de Cambridge en Massachusetts, y cuyo título va al frente de estas líneas, se distingue por la armonía de sus proporciones y la amenidad de su estilo. Debe á estas cualidades rango especial entre todas, á igual distancia de la voluminosa y densa que, con más altas pretensiones y el nombre de "Historia", han escrito dos que fueron secretarios particulares del Presidente, John Nicolay y John Hay, y del trabajo utilísimo aunque informe y poco literario de Herndon, amigo y antiguo socio en la capital del estado de Illinois, cuando los dos ejercían juntamente la profesión de abogados. "Lincoln and Herndon" era una razón social inscrita en la nómina de los attorneys y jurisperitos, y la firma no se consideró disuelta cuando fué escogido el jefe de ella para la presidencia de la república, continuó vigente y como en activo servicio hasta el trágico asesinato de la noche del 14 de Abril de 1865 en el teatro de Washington. El socio sobreviviente ha tenido la buena idea de contar á la posteridad lo que personalmente sabía de la vida del grande hombre. Del mismo modo Nicolay y Hay, en virtud de sus íntimas y constantes relaciones con el Presidente, pudieron recoger y comunicar ahora al público hechos y noticias de la mayor importancia, y de cuya exactitud responden la posición que ocuparon y la veneración profunda con que guardan y cultivan la memoria del jefe esclarecido.
Lo cierto es que ya poseemos cuanto importa saber de la vida privada de Lincoln y de los móviles de los actos de su vida pública, tanto antes como después de la peripecia esencial de su existencia, del momento en que comienza su nombradía nacional, la cual parte de la campaña electoral en que tan enérgica y brillantemente disputó á Douglas el puesto de senador de los Estados Unidos.
Muy rápida, vertiginosa fué en realidad la carrera política de Lincoln. Acaso en los Estados Unidos solamente sea posible concebir otra tan grande y en tan breve espacio de tiempo realizada. Antes de 1858 era un personaje oscuro, absolutamente desconocido de la inmensa mayoría de sus compatriotas, mas allá de un estrecho círculo; en ese año fué candidato de uno de los dos grandes partidos, en que estaban afiliados los ciudadanos del estado de Illinois, para la senaduría de la república; luchó con la mayor actividad, desplegó en la campaña suma extraordinaria de elocuencia, sagacidad y energía; pero quedó derrotado. Sin embargo, por medio precisamente de esa campaña, desgraciada en cuanto al resultado inmediato, hizo resonar su nombre por todo el país, y á los dos años obtuvo el favor más grande de que podían disponer sus compatricios, la primera magistratura de la nación.