[5] Carta de Dionisio de Corinto, en Eusebio, Hist. eccl., II, 25.

[6] Los lectores franceses que deseen obtener más ámplios detalles sobre la discusion y comparacion de las cuatro narraciones, pueden consultar los siguientes escritos: Strauss, Vie de Jésus, 3.ª sec., cap. IV y V (traduccion Littré); Nouvelle Vie de Jésus, l. I, § 46 y siguientes; l. II, § 97 y siguientes (Traduccion Nefftzer y Dollfus).

[7] La Iglesia la admite desde luego como evidente. Véase el cánon de Muratori (Antiq. Ital., III, 854), colacionado por Wieseler y restituido por Laurent (Neutestamentliche Studien, Gotha, 1866), lin. 33 y siguientes.

[8] Luc., I, 1-4, Act., I, 1.

[9] Véase sobre todo Act., XVI, 12.

[10] Sabido es que entre los escritores del Nuevo Testamento es muy pobre la manera de expresarse, si bien cada uno tiene su pequeño diccionario, y esto nos proporciona una regla precisa para determinar quién es el autor de los escritos, aun de los más cortos.

[11] El empleo de esta palabra, Act., XIV, 4, 14, es muy indirecto.

[12] Compárese por ejemplo, Act., XVII, 14-16; XVIII, 5, á I Tes., III, 1-2.

[13] I Cor., XV, 32; II Cor., I, 8; XI, 23 y siguientes. Rom., XV, 19; XVI, 3 y siguientes.

[14] Act., XVI, 6; XVIII, 22-23, comparando la epístola á los Galatas.