[85] Juan, XX, 18.
[86] Compárese Marc., XVI, 9; Luc., VIII, 2.
[87] Luc., XXIV, 11.
[88] Ibid., XXIV, 24.
[89] Ibid., XXIV, 34; I Cor., XV, 5; el final de Márcos en el manuscrito L. El fragmento del Evangelio de los hebreos en San Ignacio, Epist. ad Smyrn., 3, y en San Gerónimo, De viris ill., 16 parece situar la «vision de Pedro» por la noche, y la fusiona con la de los apóstoles reunidos. Pero San Pablo distingue expresamente las dos visiones.
[90] Luc., XXIV, 22-24, 34. Resulta de estos pasajes que las noticias se extendieron separadamente.
[91] Marc., XVI, 1-8.—Mat., XXVIII, 9-10 dice lo contrario, pero esto desentona con el sistema sinóptico en el cual las mujeres no ven sino un ángel. Parece que el primer Evangelio ha querido conciliar el sistema sinóptico con el cuarto, donde una sola mujer vé á Jesús.
[92] Mat., XXVIII, 2 y sig.; Marc., XVI, 5 y sig.; Luc., XXIV, 4 y sig., 23. Esta aparicion de los ángeles se ha introducido en el relato del cuarto Evangelio (XX, 12-13), trastornándolo completamente, puesto que se atribuye á María Magdalena. El autor no ha querido prescindir de este hecho referido por la tradicion.
[93] Marc., XVI, 8.
[94] Luc., XXIV, 4-7; Juan, XX, 12-13.