—»Pues bien—repliqué trabajosamente;—recupera esos bienes por los que lo he sacrificado todo. Cuatro horas más, y renuncio al oro, a las riquezas que tanto ambicioné.

—»Conforme—dijo entonces Yago.—Has sido un buen amo para mí, y debo hacer algo en tu obsequio. Consiento en lo que pides.

»En aquel momento sentí que recobraba mis fuerzas, y agregué:

—»Cuatro horas es muy poco, Yago; concédeme cuatro más, y renuncio también a la gloria literaria, a mis obras, a lo que me hizo alcanzar un puesto tan elevado en la estimación del mundo.

—»¡Cuatro horas por eso!—murmuró el negro desdeñosamente.—Es mucho; pero no importa, no debo negarte la última gracia.

—»¡Oh! no, la última no—dije, cruzando las manos.—Concédeme hasta la noche, doce horas siquiera, un día entero, y que mis hazañas, mis triunfos, mi reputación militar, se borren para siempre de la memoria de los hombres; que no quede nada de mí sobre la tierra... Un día, Yago, te lo ruego.

—»Abusas de mi bondad—respondiome, haciendo un gesto de burla...—Pero, en fin, te concedo hasta la puesta del sol. Después no me pidas más. Hasta el ocaso, pues. Vendré por ti.»

—Hoy—continuó el desconocido con desesperación,—es el último día de mi vida, el único que me queda!...

Luego, asomándose a una de las ventanas que daban al parque, prosiguió:

—Ya no volveré a ver ese hermoso cielo, esos verdes céspedes, esas bulliciosas aguas; ya no respiraré más este aire embalsamado... ¡Qué insensato he sido! Esos bienes que Dios da a todos, a los que siempre me he mostrado insensible, y cuya dulzura sólo puedo apreciar ahora, los habría disfrutado aún durante veinticinco años. ¡Ah! ¡Y he sacrificado mis días a una quimera; los he perdido por una gloria estéril que no me ha proporcionado la dicha, y que ha muerto antes que yo!... Mire, mire—añadió señalando a unos aldeanos que atravesaban el parque y regresaban, cantando, a sus faenas,—¡qué no daría yo ahora por participar de sus trabajos y de su miseria! Pero ya nada tengo que dar ni que esperar en este mundo, nada... ni la desgracia siquiera.