Hamlet, concluye Hostos, se dirigirá á lo que más ama, á Ofelia, para atormentarla, atormentándose.
Sir Herbert resume, exponiendo: “Hamlet evidentemente encuentra UN PLACER intelectual y DOLOROSO en disparar su ironía SOBRE LAS VÍCTIMAS DE SU LOCURA FINGIDA.”
| Hamlet rebosa de piedad y amor hacia Ofelia; pero, según el comentario de Hostos, “por muy buena que sea Ofelia, ¿cómo no ha de ser frágil, si lo es su madre?” Por eso ofende el recuerdo de la purísima Ofelia, “al confundir en un mismo anatema á la fragilidad y á la mujer: Fragilidad, eres mujer.” | El comentario de sir Herbert no es muy diferente: “Hamlet rebosa de amor y de piedad hacia Ofelia. Pero, á sus ojos, todo el sexo femenino parece mancillado por el acto de su madre. ¿No exclamó en el primer acto: Fragilidad eres mujer?” |
En el tercer acto hay un diálogo célebre entre Ofelia y el príncipe.
Hostos comenta ese diálogo de manera deliciosa y arroja chorros de luz sobre el estado de alma de Hamlet en aquel momento.
Por la paridad de Ofelia con su madre, en cuanto mujeres, Hamlet rechaza á Ofelia, amándola.
El psicólogo hispano-americano comenta:
“La fragilidad es condición esencial de la mujer. Si no ha caído, caerá. Y para desecharla irremisiblemente supone la caída: are you honest? ¿Eres honesta? ¿Por qué la abruma con esa brutalidad? Porque es bella”.
—Y “¿puede—pregunta la inefable dulzura de Ofelia—tener la belleza mejor compañera que la honestidad?”
Hamlet responde á la suave niña con una salida brutal.