Hostos comenta así:
“Como al pronunciar esta cínica herejía no piensa en Ofelia y sólo se acuerda de su madre, dice, con amargura que desgarra: Esto era una paradoja en otro tiempo, pero hoy...” Yo te amé, declara el Príncipe á Ofelia poco después. Yo te amé,—comenta Hostos,—es yo te amo. En boca de Hamlet significa más: te amo, pero no debo amarte. “Es un combate á muerte entre el deber de vengar (á su padre) y la necesidad de amar, nunca tan imperiosa como entonces...” Hamlet se aleja, “fijos siempre los ojos en la ventura que abandona, maldiciéndose dos veces á sí mismo.” “Ofelia— continúa el comentador americano—,que en solo un momento ha pasado por todas las alternativas de la esperanza y la desesperación, de la alegría y del dolor, del amor y la piedad, ha perdonado todas las ofensas, todas las injusticias, todas las crueldades, todas las brutalidades de su amante... y quejándose del infortunio más que de Hamlet, exclama: —Haber visto lo que he visto para ver lo que veo.” | Sir Herbert, al comentar la escena entre Ofelia y el príncipe, no sólo copia grosso modo, sino que casi transcribe á la letra el comentario del gran crítico americano. Es imposible que las ideas coincidan á tal punto en hombres de razas y tiempos tan diferentes; es imposible que los aciertos de uno y otro psicólogo correspondan hasta confundirse en la expresión escrita. Es imposible argüir con el azar, ese dios de los tontos. Oigamos al artista inglés: “Hamlet, SEGÚN MI PARECER, al tomar á Ofelia por la mano y preguntarle ¿Eres honesta?... quiere decir: ¿Hay una mujer en quien yo pueda tener fe?” El comentarista cita, como Hostos, la salida brutal de Hamlet y sigue su explicación. “El verso: ESTO ERA UNA PARADOJA EN OTRO TIEMPO, PERO HOY... está claramente dirigido contra las relaciones entre el rey y la reina”. Como se ve, sir Herbert escoge los mismos pasajes que Hostos y los explica de igual modo. Adelante. “No te amo, dice Hamlet, arrancándose así el corazón. Ofelia cae sobre el sofá...» El comentador agrega que Hamlet ama á Ofelia, «pero no se atreve á mostrar su corazón». La piadosa, dulce Ofelia, considerando loco al príncipe, exclama: “La desgracia se abate sobre mí. Haber visto lo que he visto para ver lo que veo.” |
No son las demostradas las únicas concomitancias, en la explicación de la pieza shakespeariana, entre el artista de Inglaterra y el crítico de América. «He hecho cuanto he podido para familiarizarme con las obras de los comentadores literarios del Hamlet», exclama sir Herbert. Como vamos viendo, sus palabras no son una mentira.
Continuemos con algunas similitudes, sorprendidas á la buena de Dios.
Hostos expone el estado mental de Hamlet durante el más célebre de sus monólogos, y comenta así:
«Ha decidido el mal y ese mal va á tener por expresión la muerte... Y ¿qué es más digno del alma, de esa alma humana tan poderosa en el pensar, en el sentir y en el querer: sucumbir al dolor ó rebelarse contra él; matar ó morir?
¿Morir?... dormir y nada más. (Hamlet.)
La muerte, que antes se le presentó como idea, se le presenta ahora como realidad. Como idea, asusta. Como realidad, atrae.
Y decir que en ese sueño va á acabar este acerbo dolor mío. (Hamlet.)
Lejos de temerlo, lo desea. Y tanto lo desea (el sueño de la muerte) que se olvida por completo de la determinación anterior de su voluntad, desaparece de su espíritu el motivo ocasional de la meditación. Y ya no piensa en el ser que va á destruir EN SÍ Ó EN OTRO, sino en EL NO SER QUE ANHELA con toda la devoción de su infortunio.»