EL MENSAJERO
No me preguntes más; hasta aquí eres afortunada.
YOCASTA
Tus palabras excitan mis sospechas; no calles.
EL MENSAJERO
¿Qué puedes desear sino que tus hijos vivan?
YOCASTA
Quiero saber si en todo ha sido igual mi ventura.
EL MENSAJERO
Déjame; a tu hijo Eteocles hace falta su escudero.