¿Adónde y para qué? Dímelo.
EL CORO
Supo que sus hijos decidirían en singular combate cuál de los dos había de mandar en este real palacio.
CREONTE
¿Qué dices? Yo, que solo me cuido del cadáver de mi hijo, no he venido a saber esto.
EL CORO
Ya hace tiempo que se fue tu hermana; yo creo, ¡oh Creonte!, que los hijos de Edipo terminaron ya su duelo a muerte.
CREONTE
¡Ay de mí! Señal de esto será lo que veo; un mensajero de semblante y ojos tristes, que anunciará la conclusión de todo.
EL MENSAJERO