EL CORO
Estrofa 1.ª — ¡Oh aura, aura marina, que impeles a las ligeras naves, surcando las olas! ¿Adónde llevarás a esta mísera? ¿Qué dueño me comprará para arrastrarme a su hogar? ¿Iré a las riberas de la Dóride,[45] o a las de la Ftía,[46] en donde dicen que el Apídano,[47] río de cristalinas ondas, fertiliza los campos?
Antístrofa 1.ª — ¿O a alguna de las islas, al son del marino remo, para vivir triste vida, a do crece la primera palma que vieron los hombres,[48] y el laurel sagrado en honor de Leto y de sus hijos, delicias de Zeus? ¿Cantaré himnos con las vírgenes delias a la diosa Artemisa, y celebraré sus blondos cabellos y su arco?
Estrofa 2.ª — ¿O en la ciudad de Palas y en el peplo amarillo de Atenea labraré con la aguja la cuadriga y sus caballos, sembrándolo de tejidas y artificiosas flores, o al linaje de los titanes, a quienes Zeus, el hijo de Cronos, condenó con sus rayos a perpetuo sueño?[49]
Antístrofa 2.ª — ¡Ay de mis padres, ay de mis hijos, ay de mi patria, que cayó envuelta en humo, vencida en la guerra por los griegos! Yo dejo el Asia sierva de la Europa, trocando el tálamo por el Orco,[50] y me llamarán esclava en tierra extraña.
TALTIBIO
¿En dónde, ¡oh doncellas troyanas!, podré encontrar a Hécuba, la que hace poco era reina de Ilión?
EL CORO
Es la que miras, ¡oh Taltibio!, junto a ti, tendida en tierra y envuelta en su vestido.
TALTIBIO