Mírala salir de la tienda, apareciendo tan a tiempo para oírte.
LA ESCLAVA
¡Oh dueña infeliz, y más aún de lo que digo! Llegada es tu última hora, no siendo posible vivir, aunque te vea la luz, sin hijos, sin esposo, sin patria, sin ninguna esperanza.
HÉCUBA
Nada nuevo dices, que bien conocemos la extensión de nuestra ignominiosa desgracia. ¿Pero a qué me traes el cadáver de Políxena, habiéndoseme dicho que todos los aqueos le darían honrosa sepultura?
LA ESCLAVA (aparte).
Nada sabe, y solo llora a Políxena: ignora sus nuevos males.[58]
HÉCUBA
¡Cuánta es mi desgracia! ¿Me traes acaso el cadáver de Casandra, la inspirada profetisa?
LA ESCLAVA