[17] Longe clarius quam Æschylus illustraverunt hoc opus Sophocles atque Euripides, quorum in dispari dicendi via, uter sit poeta melior, inter plurimos quæritur. Idque ego sane, quoniam ad præsentem materiam nihil pertinet, injudicatum relinquo. Illud quidem nemo non fateatur necesse est, iis, qui se ad agendum comparent, utiliorem longe Euripidem fore. Namque is et in sermone, quod ipsum reprehendunt, quibus gravitas ex cothurnus et sonus Sophocli videtur esse sublimior, magis accedit oratorio generi, et sententiis densus, et in iis, quæ a sapientibus tradita sunt, pene ipsis par; et in dicendo ac respondendo cuilibet eorum, qui fuerunt in foro diserti, comparandus; in affectibus vero cum omnibus mirus, tuum in iis, qui miseratione constant, facile præcipuus. Hunc et admiratus maxime est, et sæpe testatur et secutus, quamquam in opere diverso, Menander. (Quintil., Instit. orat., lib. X, cap. I). Obsérvese la frase qui se ad agendum comparent, en la cual repara sin duda M. Émile Lefranc en su Histoire de la littérature grecque, ed. 1838, pág. 133, y que realmente es un epigrama contra Eurípides, porque son muy distintos el estilo de la retórica y el del drama.

[18] Jacob, Nachtragen zu Sulzer’s Allgemeine Theorie der sch. Künste, Theil 5, págs. 335-422.

[19] Aug. Wilhelm Schlegel, Vorles. über dram. Kunst und Literatur, Leipzig, 1846, págs. 131-146.

[20] También se ha suscitado la cuestión de si Eurípides es o no enemigo de las mujeres, μισογύνης, como le llamaban los griegos. Aug. Guill. Schlegel cita, en sus Vorles. über dramatisch. Kunst und Literatur, tomo I, pág. 141 (Leipzig, 1846), las palabras de Sófocles, que ha conservado Ateneo, según las cuales su aborrecimiento provenía de su extremada afición a ellas. Welcker, en sus comentarios a Las Ranas, de Aristófanes, pág. 248, y N. G. Lenz en la N. Bibl. d. sch. Wiss., 58, 11, págs. 195-215, lo defienden de esta imputación nada lisonjera, fundándose en lo que dicen Aulo Gelio y Suidas sobre el carácter sombrío e intratable de este poeta. Basta, sin embargo, leer sus tragedias para convencerse de la verdad de ese dictado, y sobre todo a Aristófanes, que, como hemos dicho antes, es el mejor juez en este punto, puesto que conocía otras muchas tragedias suyas además del Hipólito, hoy perdidas, en las cuales debió aparecer enemigo declarado del bello sexo.

[21] En la genealogía de Hécuba, Eurípides ha seguido una tradición desconocida, fundada acaso en algún poeta griego anterior, cuyas obras no han llegado hasta nosotros. Homero en su Ilíada, XVI, 758, dice que el padre de Hécuba fue Dimas, rey de Frigia. Polidoro tampoco aparece en dicho poema como hijo de Hécuba, sino de Laótoe, y muere a manos de Aquiles, no de Poliméstor. (Ilíada, XX, 408; XXI, 81 y siguientes). La opinión de Eurípides es también la de Virgilio (Eneid., X, 706) y la de Ovidio (Metam., 429-575), los cuales, como él, hacen a Hécuba hija de Ciseo.

[22] Quersoneso, de las dos palabras griegas χέρσος y νῆσος, continente e isla, equivale a nuestra voz península. Los antiguos conocieron varios, y uno de ellos era este de Tracia, hoy Galípoli, entre el golfo Melas y el Helesponto. Perteneció a los atenienses desde Milcíades, y lo perdieron en la guerra del Peloponeso.

[23] En el texto leemos ὅπλα, armadura, arma defensiva, lo contrario de ἔγχος, que era la ofensiva. Dice, pues, bien el escoliasta: ὅπλα τὰ φυλακτήρια οἷον θώραξ, κράνος, ἔγχος δὲ καὶ σπάθη ἀμυντήρια.

[24] Virgilio, a este propósito, dice en el canto IV de su Eneida:

Hæc omnis, quam cernis, inops, inhumanataque turba est:

Portitor ille, Charon: hi, quos vehit unda, sepulti.