[31] Llama aurífero al cuello de Políxena porque supone que está adornado de collares de oro.
[32] M. Artaud, en sus Tragédies d’Euripide, tomo I, 23, llama justamente la atención hacia estas palabras de Políxena. Laudable, bello y hasta cristiano es, en efecto, su amor filial, que, desentendiéndose de las voces del egoísmo, solo se acuerda de las desdichas de su madre.
[33] Aunque se nos haga extraño que Odiseo llorara lágrimas de sangre, y la expresión parezca metafórica, no lo es, sin embargo, porque esa sangre provenía de las heridas que se había hecho en el rostro, sea para desfigurarse más, sea para excitar la compasión de los troyanos. Helena cuenta así esta aventura en la Odisea, VI, v. 242 y siguientes:
«Un día se llena de heridas vergonzosas, cubre sus hombros de viles harapos como un esclavo, y penetra en la vasta ciudad de Príamo disfrazado de mendigo, bien diferente del famoso héroe de la flota de los griegos».
[34] Séneca, Troades, v. 293, dice:
Quod si levatur sanguine infans cinis
Opima Phrygii colla cædantur greges,
Fluatque nulli flebilis matri cruor.
Los lectores observarán la notable diferencia que hay entre la sencillez de Eurípides y la ampulosidad del célebre cordobés.
[35] Porque Aquiles murió de un flechazo de Paris, hermano de Políxena.