[73] Este diálogo es uno de los mejores de Eurípides, tanto por la finísima ironía que reina en todo él, cuanto por la sobriedad y mesura con que lo desarrolla el poeta. Las preguntas que Hécuba hace a Poliméstor son intencionadas y malévolas, y este último contesta con la serenidad y pericia de un consumado criminal.
[74] Ocúrresele de pronto a Poliméstor, en medio de sus furiosos transportes, que si abandona los cadáveres de sus hijos, los expone a las iras de las troyanas, que podrán desgarrarlos y ofrecer sus ensangrentados restos a las fieras y a los perros. Sabido es el aprecio que hacían los paganos de la sepultura, de lo cual hallaremos claras pruebas en otras tragedias de Eurípides, análogas a la que observamos en el prólogo de esta, que recita la sombra de Polidoro.
[75] De la versificación del escoliasta se deduce que debe de haber leído así:
αἰθέρ ἀμπτάμενος οὐράνιον ὑψίπετὴς μέλαθρον, Ὠρίων ἢ
Σείριος ἔνθα πυρὸς φλογέας ἀφίησιν ὄσσων αὐγάς;
ἢ τὸν ἐς ἀΐδα μελανόχρωτα
πορθμὸν ἁιξω τάλας.
ὑψίπετὴς se halla en dos códices, y es necesario para entender la frase: ἀναπτάσθαι, construido con acusativo sin preposición, se encuentra también en Orestes, 1343. Acaso venga de allí αἰθέρα, cuya autenticidad rechaza otro escolio. Ὠρίων ha sido borrado de un MS. (Flor., 25), y otro (Mosq., B) pone ὁ Σείριος por ἢ Σείριος, haciendo presumir que Ὠρίων ἢ es obra de algún interpolador. Eurípides menciona juntos de ordinario a Orión y a las Pléyades (Ion., 1153; Hel., 1394), porque así se ven en medio del cielo. Sirio es, al contrario, para él el Perro pequeño, canicula, próximo al polo Norte, como observamos en la Ifig. en A., v. 68. (N. de Hart.).
[76] Aquí comienza una de esas luchas forenses a que tan aficionado se muestra Eurípides, sin duda más indulgente en esta parte con el gusto del público que con los consejos de la razón literaria; y ya sea que la vanidad del poeta en un pueblo tan dado a los encantos de la palabra lo impulsase, ya que quisiese ofrecer al auditorio una imitación de las escenas a que asistía diariamente, ya, en fin, que respetase alguna costumbre dramática recién introducida, el hecho es que no deja pasar ocasión alguna favorable de lucir sus dotes oratorias. De aquí que tan estudiado fuera más tarde por los declamadores romanos.
[77] Edonia, región de Tracia, más tarde de la Macedonia, entre el Estrimón y el Nesto, célebre por sus tejidos.