[78] Broche o hebilla con que sujetaban sus vestidos. Edipo en Sófocles se ciega también con ellas, porque remataban en punta y era el instrumento que tenían más a mano.

[79] Extraño es, en verdad, este odio que Eurípides muestra a las mujeres. Parece imposible que asistiesen al teatro y oyesen tales injurias, falsas de ordinario y destituidas de fundamento, si no recordásemos las comedias de Aristófanes y viésemos probada en ellas la excesiva tolerancia de los atenienses en esta parte. Hoy, con nuestras ideas de igualdad cristiana y con los restos del espíritu caballeresco que conservamos, nos es difícil darnos cuenta de tamaño desacato; pero debemos decir también en defensa de Eurípides que, a nuestro juicio, las mujeres de su tiempo debieron ser peores que las del nuestro, porque su vida triste y retirada y su condición social poco envidiable, hubo de contribuir a su perversión.

[80] Entablada la acusación y oída la defensa, el juez, que es Agamenón, pronuncia la sentencia, fundándola, y Poliméstor la respeta y se somete a ella. Adviértase, sin embargo, que, prescindiendo de la forma de esos discursos artificiosos e impropios de los tiempos heroicos, nada es más natural y sencillo, ni más primitivo, que erigir en juez las partes a cualquier hombre respetable, exponer por sí mismas sus razones y sujetarse a su fallo. Así debió hacerse en un principio, ya fuese el juez un anciano o el padre de familia.

[81] El culto de Dioniso estaba muy extendido en la Tracia desde que, ayudado de las Ménades, triunfó de su rey Licurgo. Más tarde encontramos una prueba evidente en la afición que mostraron al vino los reyes macedonios Filipo y Alejandro. Su oráculo, según el escoliasta, estaba en el monte Pangeo o en el Hemo. Heródoto habla también (VII, 111) de otro entre los satras, pueblos belicosos de esta región.

[82] Lefranc, Histoire de la littérature grecque, página 152.

[83] Ponto Euxino, hoy mar Negro, al SE de Europa, que comunica con el Mediterráneo por el estrecho de Constantinopla, el mar de Mármara y los Dardanelos, y con el mar de Azov por el estrecho de Yenikaleh. Baña a la Europa al N y al O, y al Asia al S y al E. Llamose primero Axenos o inhospitalario, y después Euxenos, hospitalario, como el cabo de Buena Esperanza se llamó primero de las Tormentas.

[84] Hipólito era hijo de Antíope, reina de las Amazonas y prisionera de Teseo en la guerra que sostuvo contra ellas.

[85] Piteo, abuelo de Teseo e hijo de Pélope y de Hipodamía, rey de Trecén, famoso por su sabiduría. Educó sucesivamente a su nieto Teseo y a su biznieto Hipólito.

[86] Trecén, hoy Damala, ciudad de la Argólida, cerca de la costa oriental.

[87] Hubo en Atenas dos reyes de este mismo nombre: el uno fue hijo y sucesor de Erictonio y padre de Erecteo, de Procne y Filomela; el otro padre de Egeo, y por consiguiente abuelo paterno de Teseo. Es probable que Eurípides se refiera a este último, y que llame campo de Pandión a las cercanías de Atenas, en donde estaba edificada Eleusis.