[88] Estos sagrados misterios son los de Eleusis, instituidos en honor de Deméter, de su hija Perséfone y de Triptólemo. Consistían en ciertas reminiscencias del culto cabírico o pelásgico, se celebraban todos los años y duraban nueve días. Menudeaban las procesiones, las abluciones, las carreras con antorchas y los juegos. El iniciado en el primer grado se denominaba mysto, y en el secundo, epopto o que veía. Eleusis, según Pausanias, fue fundación de Ógiges, y estaba situada en el golfo Sarónico, a 17 kilómetros al NO de Atenas, entre el Pireo y Mégara. Pericles edificó allí a Deméter un templo suntuoso.

[89] La acrópolis de Atenas.

[90] Cécrope, egipcio fundador de Atenas, que instituyó el Areópago y el culto de Zeus y Atenea. Enseñó también la agricultura y ordenó los casamientos y las sepulturas.

[91] Los Palántidas eran los cincuenta hijos de Palante, hermano de Egeo, que intentaron arrebatarle el cetro de Atenas, y fueron vencidos por Teseo.

[92] Este coro secundario, distinto del principal y compuesto de cazadores, abandona pronto el teatro para dejar su puesto a las mujeres trecenias. El escoliasta cita otros dos ejemplos de coros de esta especie: el uno de la tragedia de Paris, hoy perdida, en la cual aparece este personaje rodeado de pastores, que se retiran, y el otro en el Faetón del mismo poeta, en que el rey Mérope sale a la escena con otro coro secundario, semejante a estos.

[93] Generalmente se traduce este verso: «Puesto que solo a los dioses se puede llamar señores»; pero varias razones nos inclinan a traducirlo de otra manera. No es probable que un esclavo que osa hacer a su señor esta advertencia comience, para conciliarse sus buenas gracias, recordándole la distancia que lo separa de los dioses. Lo natural es lo contrario. Además la palabra ἄναξ (príncipe o rey) es más honorífica que la de δεσπότης, porque esta era aplicable a cuantos tenían esclavos, y la otra solo a los personajes del más elevado rango. El texto de Jenof., Anab., III, 2-8, que cita Valckenaer, nada prueba, porque allí se habla de griegos libres, aquí de un esclavo. Estas anfibologías, que a veces se encuentran en griego y en latín por la construcción de dos acusativos con un infinitivo, o por las licencias del hipérbaton, deben entenderse siempre con arreglo a lo que indique el buen sentido. Tradúzcase esta frase de Juvenal, Sát. 8, 20, nobilitas sola est atque unica virtus, y será incompresible, o se expresará lo contrario de lo que quiere decir el poeta, puesto que solo asegura que la virtud es la sola y única nobleza.

[94] Gran verdad, sin duda, que no supo o no quiso practicar Diógenes el Cínico y sus secuaces antiguos y modernos.

[95] Esto es, que cuanto los hombres poseen es don de los dioses, y la afabilidad uno de ellos.

[96] Ya se ha visto que su estatua estaba a la entrada del palacio.

[97] Lo que quiere decir este servidor de Hipólito es que su dueño, como joven, irreflexivo e inexperto, no es tan racionalmente religioso como él, ya anciano, y, en efecto, es lo que sucede de ordinario.