[138] El carro de los griegos era de dos ruedas como el romano, y se entraba en él por detrás. Por delante no tenía abertura alguna, y era descubierto. Iban en él dos personas: el guerrero y el cochero o conductor. El carro griego era más ligero, elegante y esbelto que el romano, según se deduce del bajorrelieve de un vaso que se encontró en Santa Ágata.
[139] Parece, según dicen Eustacio y el escoliasta, que en los carros se usaban estos borceguíes, o como quiera llamárseles, con el objeto de ofrecer sólido apoyo al que lo regía y no exponerlo a los continuos vaivenes, naturales en vehículos sin muelles y que caminaban por toda clase de terrenos.
[140] Caminando de Trecén a Epidauro se encuentra a la derecha una pequeña península, en donde está edificada Metana, e inmediatamente después, siguiendo por la costa, el golfo Sarónico, entre Epidauro y Mégara. Hacia el norte se descubren los altos peñascos Sarónicos, en donde se halla el desfiladero que lleva de Corinto a Mégara, en donde habitaba el bandido Escirón, y cerca, y a la derecha, la costa de la península mencionada, desde la cual se alborotaron las olas y arrojaron al toro que mató a Hipólito, e impedían ver el istmo y el promontorio de Esculapio.
[141] M. Artaud dice así: Il s’agit ici du mont Ida de La Crète, patrie de Phèdre. ¿Por qué ha de ser el Ida de Creta y no el de Troya, mucho más célebre y conocido en toda la Grecia, a no ser que hagamos la singular suposición de que Fedra trajo las tablillas de Creta, de que eran del Ida, y lo sabía este esclavo?
[142] Aunque Valckenaer opine que este canto del coro es superfluo, adviértase que siempre se oía su voz en la transición de una escena cualquiera a otra interesante, aludiendo, sin faltar a la discreción, a la causa de los sucesos ocurridos.
[143] La frecuencia con que intervienen los dioses en las tragedias de Eurípides, sobre todo a su conclusión, y cuando la intriga parece más complicada o el desorden moral más profundo, nos autoriza a pensar que no siempre es pobreza de recursos dramáticos del poeta. Acaso el carácter religioso de esta clase de espectáculos, o la necesidad de que fuese obra de un dios el restablecimiento del equilibrio moral, perdido por la influencia de otro, inclinaran al poeta a desatar el nudo de esta manera. Como en las de Esquilo y Sófocles eran los conflictos humanos resultado de los decretos del destino, superior a todos los dioses, no podía suceder esto.
[144] Teseo, como Heracles y los demás héroes de la antigüedad pagana, no era hijo de Egeo, en opinión de las gentes, sino de Poseidón y de Etra, esposa de aquel. Alejandro Magno pretendió serlo más tarde de Zeus Amón.
[145] El suicidio de Fedra y la muerte de Hipólito.
[146] Aunque no estemos completamente de acuerdo con Hartung (Religion der Römer, P. I, pág. 100 y siguientes), que sostiene, fundándose en algunos datos, que entre los griegos y romanos el omen, el oráculo y la imprecación determinaban los sucesos, y no declaraban simplemente lo resuelto con anterioridad, no podemos prescindir de llamar la atención de los lectores hacia estas palabras de Hipólito, que revelan la creencia universal de todos los pueblos en el carácter religioso y respeto inherente a los padres, cuyas maldiciones (justas de ordinario) eran ensalzadas por la divinidad.
[147] Piteo, abuelo materno de Teseo, era hijo de Pélope y de Hipodamía, esto es, de la familia de los Tantálidas o Pelópidas, tan famosos por sus crímenes.