[192] Estas palabras de Eurípides y las frecuentes alusiones que hace a los encantos de la oratoria en otras tragedias, son un monumento histórico de la mayor importancia, que nos inician en los misterios del ágora y en los graves inconvenientes del gobierno democrático. Sin profundizar mucho, y solo en vista de esta y otras frases de Eurípides, se llega a concluir que los oradores, abusando de su arte y de sus facultades, arrastraban más de lo justo al pueblo que los escuchaba, las más veces en daño de su patria.
[193] Schiller en su Wallenstein ha expresado este mismo pensamiento diciendo: «Gleich heisst ihr alles schändlich oder würdig. — Bös oder gut; und was die Einbildung — Phantastisch schleppt in diesem dunkeln Namen — Das bürdet sie den Sachen auf und Wesen.»
Preferimos, sin embargo, la sencillez de Eurípides a la novedad de Schiller.
[194] Cicerón en sus Officiis, lib. III, cap. XXI, dice que César repetía continuamente estos versos de Las Fenicias, y en efecto, cuadran al divino Julio y a todos los ambiciosos. Augusto G. Schlegel menciona también y comenta estas palabras de Cicerón, y acusa a Eurípides de sembrar en sus tragedias máximas perniciosas. En nuestro juicio, sin embargo, es esta vez injusto, porque el poeta dramático puede representar malos caracteres que en sus palabras sean consecuentes consigo mismos. Aquí no sucede como en el Hipólito, cuando se habla del juramento de la lengua, distinto del que hace el alma, y pretender lo contrario sería quitar al poeta la facultad de representar todo lo que es, así lo bueno como lo malo.
[195] Anfión y Zeto, fundadores de Tebas, como Rómulo y Remo de Roma. Debían tener en la primera de estas ciudades algún templo suntuoso, además de los santuarios aislados que podían existir.
[196] Polinices quiere decir que, a causa Eteocles, y habiendo fracasado su reconciliación con él, su conducta en adelante no será la de un hijo con su madre, perdiendo esta sus derechos maternales.
[197] Según observa el escoliasta, este Φοῖβος Ἀγυιεύς, semejante al Jano de Roma, se encontraba a la entrada de las casas, representado por una columna.
[198] De πόλυς, mucho, y νείκη, combate. Sin embargo, aunque diga Quintiliano (v. c. 60) que illud apud Euripidem frigidum sane, quod nomem Polynicis, ut argumentum morum, frater incessit, nada es más natural en estas disputas que asociar la significación del nombre al carácter que suponemos en quien lo lleva.
[199] De aquí el nombre de Beocia, de βοῦς, buey.
[200] Nombre antiguo de la Beocia.