[211] Nos agrada por su sencillez este cambio repentino de Creonte. En general, puede decirse que los personajes del teatro griego obedecen siempre a sus primeras y naturales impresiones, y que jamás obran por cálculo ni por refinamiento de la pasión que sufren. Parécenos que es un dato muy importante para estimar su mérito, y que los diferencia esencialmente de los personajes del teatro moderno, como se diferencian también ambas sociedades.
[212] La Tierra, antigua deidad, como los monstruos que encerraba en su seno, y como los que produjo en un principio, según la mitología primitiva, era un numen inexorable, que representa aquí la lucha de los dioses antiguos con los nuevos; y aunque Ares aparezca en la Ilíada como hijo de Zeus y more en el Olimpo con los demás dioses, no es simpático al cielo ni a los hombres, y bajo este aspecto se confunde con los hijos de la Tierra. Si nos dejáramos llevar de los ensueños de algunos mitólogos, diríamos que todo esto alude a la resistencia que hace la tierra a la intrusión en ella del linaje humano para cultivarla y aprovecharse de sus frutos.
[213] En efecto; no era fácil prever que en Roma existieran L. Junio Bruto y L. Manlio Torcuato, y en España el inmortal Guzmán el Bueno.
[214] Región del Epiro occidental al oeste de Ambracia, e inmediata a la mar. Sus ríos principales eran el Aqueronte y el Cocito, y sus ciudades Butrinto y Onquesmo.
[215] Ciudad del Epiro, en la Caonia, al pie del Tomaro, rodeada de espesas selvas, santuario y oráculo pelásgico de Zeus. La sacerdotisa profetizaba observando la encina fatídica, ya por el ruido de sus hojas, ya por el de ciertos vasos de cobre que se suspendían de sus ramas, ya por el canto de las palomas que se albergaban en ellas.
[216] Equidna, monstruo mitad mujer y mitad serpiente que nació de Crisaor, engendrado él mismo de la sangre de Medusa. De ella y de Tifón fueron hijos el Cancerbero, la Hidra de Lerna, la Quimera, la Esfinge, el León de Nemea y otros muchos monstruos.
[217] Este alcázar fue fundado por Cadmo, y se llamaba Cadmeo.
[218] Teumeso, monte a cuatro leguas de Tebas, a cuya falda estaba acampado el ejército argivo.
[219] Himno guerrero que precedía y seguía al combate.
[220] Estas yeguas Potniades eran de Glauco. Habiendo perdido el instinto, devoraron a su dueño en Potnia, ciudad de la Beocia. Acaso por esta furia de que se hallaban poseídas llame Eurípides a las Furias propiamente dichas ποτνιάδες en el verso 305 de Orestes, cuando dice: