[268] Leda, hija de Testio, rey de Etolia, seducida por Zeus bajo la forma de un blanco cisne. A los nueve meses puso dos huevos: del primero nacieron Pólux y Helena, y del segundo Cástor y Clitemnestra.

[269] Creían los griegos que el macho de una serpiente llamada ἔχις o ἔχιδνα moría en la cópula a manos de la hembra, y que esta sufría la misma suerte de los hijos que concebía.

[270] Extrañan algunos que Eurípides, celoso defensor de la justicia en este discurso de Tindáreo, no justifique la contradicción que se observa entre sus dichos y sus hechos, puesto que nada intentó contra Clitemnestra después que asesinó a su esposo Agamenón. Adviértase, sin embargo, que Tindáreo no mandaba en Argos, y que sus esfuerzos hubieran sido inútiles; que era al fin su padre, y que, de ordinario, vemos la paja en el ojo del vecino y no la viga en el nuestro.

[271] Esquilo en Las Euménides, verso 656-664, dice también:

Οὔκ ἔστι μήτηρ ἡ κεκλημένου τέκνου

τοκεύς, τροφὸς δὲ κύματος νεοσπόρου·

τίκτει δ᾽ ὁ θρῴσκων, ἡ δ᾽ ἅπερ ξένῳ ξένη

ἔσωσεν ἔρνος, οἷσι μὴ βλάψῃ θεός.

Τεκμήριον δὲ τοῦδέ σοι δείξω λόγου.

Πατὴρ μὲν ἂν γένοιτ᾽ ἄνευ μητρός.