TESEO (que se levanta,
teniendo entre sus manos las de Fedra
).

¡Ah, ah! ¿Qué significan estas tablillas suspendidas de una mano amada? ¿Anunciarán alguna nueva calamidad? ¿Dispondrá acaso la infeliz lo que debo hacer de su lecho y de sus hijos? No te inquietes, desventurada, que ninguna otra mujer entrará en el palacio y ocupará tu lugar al lado de Teseo. Y he aquí que el sello de la piedra preciosa, encerrada en el anillo de oro de la difunta, me enternece de nuevo. Veamos, desatando los lazos del sello, qué quieren decir estas letras.

EL CORO

¡Ay, ay! Alguna deidad preparará un nuevo mal, no contenta con los pasados. Ya no podrá vivir después de lo que ha sucedido, qué grave desdicha, ¡ay, ay!, ha arruinado a la familia de mis reyes. ¡Oh numen fatal! Si es posible todavía, no destruyas este palacio, sino óyeme, atiende a mis súplicas, que, como adivino, me inquietan anticipadamente presagios de alguna nueva calamidad.

TESEO

¡Ay de mí! Un nuevo infortunio sucede al otro, que ni se puede expresar ni sufrir. ¡Ay desventurado de mí!

EL CORO

¿Qué hay? Dilo, si puede interesarme.

TESEO

Estas letras, sí, estas letras dicen a voces lo que no puede tolerarse. ¿Adónde huir? ¿Cómo evitaré tal cúmulo de males? Perdido muero: triste queja, triste queja publican estas líneas. ¡Ay de mí, mísero!