EL CORO
¡Ay, ay de mí! Profieres palabras preludio de nuevas desdichas.
TESEO
Ya mis labios no callarán más tiempo este funesto mal, que cuesta trabajo decir, ¡oh ciudad! Hipólito se ha atrevido a manchar por fuerza mi lecho, despreciando el ojo venerando de Zeus.[128] Pero, ¡oh padre Poseidón!, que en otro tiempo me prometiste cumplir tres votos míos, cumple uno contra mi hijo: que muera hoy, si me concediste ese don.
EL CORO
Desdícete, ¡oh rey!, por los dioses, que después, mejor informado, te arrepentirás de tu falta; obedéceme.
TESEO
No es posible. Además, lo desterraré de aquí; uno de estos dos destinos ha de alcanzarle: o Poseidón lo enviará muerto al palacio de Hades, cumpliendo mis votos, o lejos de este territorio y vagando en tierra extraña, pasará triste vida.
EL CORO
Mira cuán oportunamente se presenta tu hijo Hipólito: aplaca, ¡oh rey Teseo!, tu injusta ira, y resuelve lo que más convenga a tu familia.