Mandas a quien te obedece de buen grado.

HELENA

¡Oh infausto día! ¿Qué nuevas deplorables, qué nuevas deplorables oiré yo, desventurada?

EL CORO

No excites el llanto, ¡oh amada!, de siniestro agüero.

HELENA

¿Qué habrá sufrido mi desdichado esposo? ¿Verá acaso la luz, y la cuadriga del sol y el curso de los astros..., o en el infierno subterráneo yacerá entre los muertos?

EL CORO

No desesperes, sea cual fuere lo por venir.

HELENA