[196] Era costumbre de los griegos invitar al sacrificio a los caminantes o extranjeros que llegaban en el momento de celebrarlo, porque, como es sabido, los dioses solo saboreaban el humo que despedía la carne de las víctimas, y los sacrificadores la misma carne.

[197] Los gentiles, lo mismo que los hebreos, se purificaban con frecuencia, sobre todo en ciertos actos solemnes, simbolizando la pureza del alma o el deseo de adquirirla con la purificación del cuerpo. Entre los griegos, las paridas se purificaban a los diez días del parto, porque los nueve primeros son los de más peligro.

[198] Zeus fue padre de Tántalo, este de Pélope, Pélope de Atreo y Atreo de Agamenón, padre de Orestes y Electra.

[199] M. Artaud recuerda a este propósito que si Pan trajo esta cordera de vellón dorado, fue para vengar al cochero Mírtilo, a quien Pélope precipitó en la mar, porque uno y otro eran hijos de Hermes. Nosotros, en honor de la verdad, debemos decir que Apolodoro no hace a Pan hijo de Hermes, sino de Zeus, y que este es el padre que le dan los mitólogos. Dice así Apolod., Biblioth., cap. IV, pár. 2:

Ἀπόλλων δὲ τὴν μαντικὴν μαθὼν παρὰ Πανὸς τοῦ Διὸς καὶ Ὕβρεως

Para entender bien estos cantos del coro, es preciso recordar nuestras notas al Orestes, en donde se refieren las discordias de la casa de Pélope.

[200] Llamábase ágora, ἀγορά, la plaza pública de las ciudades griegas. Las más bellas y regulares, sobre todo las del Asia Menor, eran cuadradas; en la Hélade había muchas, cuya forma se ajustaba a la configuración del suelo; pero todas estaban rodeadas de pórticos, στοαί, compuestos de una o de dos filas de columnas, que terminaban en un terrado. Las antiguas ágoras no tenían pórticos continuos, sino que las atravesaban distintas calles. Tal era, entre otras, la plaza pública de Elis, descrita por Pausanias, l. VI, c. XXIV. En el ágora celebraba el pueblo sus asambleas; en ciertos casos, como en Megalópolis y en Atenas, una parte de los pórticos estaba dispuesta de tal manera que los magistrados podían administrar en ellos justicia. Dentro se elevaban los templos de muchas deidades, y altares y estatuas en honor de los dioses y de los ciudadanos que habían merecido bien de la patria. Algunos pórticos estaban decorados con pinturas, y en ese caso se llamaban poeciles, ποικίλια: eran verdaderos museos llenos de retratos de hombres ilustres, o conmemorativos de las hazañas más gloriosas de los ciudadanos. De estos monumentos no quedan ni en la Hélade ni en el Asia Menor sino restos incompletos. (Batissier, Histoire de l’art monumental, pág. 189).

[201] Amón, nombre de Zeus entre los pueblos de la Libia. Se le representaba de ordinario con cuernos de carnero. En los desiertos de la Libia tenía un celebérrimo templo, cuyos oráculos fueron muy famosos. Alejandro lo visitó, y corrompiendo a los sacerdotes, fue proclamado hijo del dios.

[202] Esto es, de Hades, el Zeus de las tinieblas, como el otro del cielo.

[203] Tal es el terror y la ansiedad de Electra que no reconoce a este mensajero, servidor de su hermano. Verdad es que nada tenía de extraño, pues solo lo había visto entre otros momentos antes, y cuando su ánimo, embargado por la alegría de ver a Orestes, no podía fijarse mucho en él.