[262] Egina, isla y ciudad del mar Egeo, entre la Argólida y el Ática, en el golfo Sarónico, llamada así de la ninfa del mismo nombre, hija de Asopo, uno de los ríos helénicos.
[263] Pelión, monte de Tesalia, en Magnesia, al sur, prolongación del Olimpo.
[264] Apídano, río de Tesalia, que nace en el monte Otris, pasaba cerca de Farsalia y desembocaba en el Peneo.
[265] La luna llena, así entre los griegos como en otros pueblos, se ha mirado como causa bastante para influir en la vegetación, en la madurez de los frutos y en la procreación de los animales.
[266] Febea por haber construido Apolo sus murallas.
[267] El texto griego dice así: Δεξιᾶς ἕκατι μὴ μέλλ᾽, εἴ... Como han sido tan diversas las versiones que se han hecho de estas palabras, ambiguas y poco inteligibles para nosotros, sobre todo después de conocer dichas versiones, a semejanza de lo que sucede a los jueces después de oír a los abogados de los litigantes, y hasta se ha llegado a dudar si la diestra en cuestión es la de Clitemnestra o del esclavo, nos atrevemos a disentir de todos y a traducir esta frase de otra manera. La diestra es a nuestro entender de Clitemnestra, porque es lo más natural y sensato suponer que el esclavo, conmovido profundamente por noticias tan aflictivas para su antiguo dueño y la hija de este, Clitemnestra, y por la venida de la madre y de la hija al campamento, y por otra parte deseando vivamente besar o tocar la mano de su señora por afecto, y acaso como medio de contar de antemano con la aquiescencia y el permiso de ella para hablarle, diese a entender ese deseo en sus ademanes, retardando, por consiguiente, explicarse, y que Clitemnestra, comprendiéndolo y ansiando oírlo, pronunciase las palabras que escribimos, no opuestas tampoco, sino conformes con la gramática y el significado del texto. La continuación del diálogo entre la señora y el siervo parecen continuar también nuestra opinión.
[268] El Sípilo es un monte de Lidia, en cuya cima se fundó una aldea del mismo nombre, en donde reinó y vivió Tántalo, padre de Pélope, y tronco de la estirpe de los Atridas.
[269] La salsamola o harina salada, la cebada sagrada, el agua lustral y los pelos de la víctima que se arrojaban al fuego componían las ofrendas de las sacrificios.
[270] Ínaco, fundador del reino de Argos, era un fenicio que al frente de un ejército compuesto de pastores fenicios, egipcios y árabes, conquistó la parte del Peloponeso llamada la Argólida, y reinó allí sesenta años.
[271] Este Tántalo no es ni puede ser el fundador del linaje de los Atridas, como dice uno de los traductores extranjeros de Eurípides, a quien no nombramos, sino otro Tántalo, primo hermano de Agamenón e hijo de Tiestes, su tío, esto es, de la misma familia de Egisto, el amante adúltero de Clitemnestra y asesino con ella de Agamenón.