TESEO

Llénalos, no tengas miedo; poco me importa.

HERACLES (levantándose).

Huérfano de mis hijos, tú harás sus veces conmigo.

TESEO

Apóyate en mi cuello; yo te guiaré.

HERACLES (abrazándole).

He aquí dos amigos verdaderos, pero el uno es desdichado. ¡Oh anciano!, así deben ser los tuyos.

ANFITRIÓN

Afortunada es la patria madre de tales hijos.