La justicia exije que hable especialmente de la de los Detallistas de provisiones, porque estos dieron lugar no solo á los espectáculos propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron actos que contribuyendo al mayor realce de aquellas, pusieron de relieve los sentimientos filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca es mas justificada la alegría y se generaliza mas fácilmente que cuando procede de causas nobles que contribuyan al alivio de los afligidos; porque, de ese modo, estos últimos no solo se encuentran favorecidos en su desgracia y remediados en sus necesidades, sino que se encuentran en disposicion de tomar parte en los regocijos públicos, tanto porque á ello se presta la satisfaccion que esperimenta aquel cuya suerte se mejora, aunque sea momentáneamente, cuánto porque la gratitud los obliga á unirse á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones.

La caridad es una virtud que tiene el don especial de llevar la alegría, así á los corazones de los que la ejercitan, como á los de los que la reciben; y por eso no es estraño ver que todos los actos de caridad que se hacen públicos llevan consigo un sello determinado de regocijo, tan puro y expontáneo como quizás no se encuentre en otras fiestas; y por esto tambien se ve generalmente que el público se apresura á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á los actos de ese género que llegan á su dominio.

Esto es precisamente lo que ha acontecido con la limosna anunciada por los Detallistas para distribuir el dia de su alborada; y los pobres á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños á las fiestas, se creyeron desde luego obligados á hacerse partícipes, al ver que no se les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones que á todos distraian.

Era un espectáculo alegre á la par que conmovedor ver desfilar cuatrocientas personas cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del que, en medio de la mas absoluta carencia de todo lo que sirve para cubrir las necesidades comunes de la vida, se encuentra de repente con que lleva entre sus manos el alimento de dos dias. Aunque la hora en que se verificó el acto no era la mas apropósito para la reunion, por ser á las doce del dia, muchas personas lo presenciaron, sin embargo; y los detallistas pueden conservar además de la dulce satisfaccion que proporciona siempre el hacer el bien, el grato recuerdo de que cuantos tuvieron conocimiento de este acto no pudieron menos que aplaudirle de corazon, y, lo que es mas, sentir el no haber tenido parte en aquella obra de misericordia, que aunque fuera por un solo dia, llevaba el contento á tantas familias.

El mismo gremio tuvo por la noche fuegos artificiales en la plaza principal; pero, ó bien por la lluvia que cayó poco antes de la hora prefijada para quemarlos y probablemente los humedeció, ó bien por cualquiera otra causa, tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia que en aquel sitio se habia reunido hubo de conformarse con disfrutar de la música que ejecutó entre otras piezas una brillante sinfonía á toda orquesta.

El gremio de Carpinteros que, como he indicado, tuvo su alborada el dia 11, dedicó al Gefe Superior de la Isla no solo la composicion poética que es costumbre, sino tambien una alocucion que en el apéndice encontrarán los lectores y que tiene el mérito de manifestar los sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas que ha fundado en el Gobernador de la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará por ello, sino para conocer á este pueblo digno sin duda, por mas de una cualidad, de que se le conduzca por el verdadero camino del progreso.

Si los lectores se detienen algun tanto en los himnos y demás composiciones poéticas distribuidas en las alboradas, abstraccion hecha de sus condiciones literarias, sobre las que por desgracia habria mucho que decir, encontrarán en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto de los deseos, de las aspiraciones de este pueblo sencillo y leal que lucha por abrirse paso á traves de los obstáculos que impiden su prosperidad; y que espera, siempre tranquilo y siempre confiado en la maternal solicitud de Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras le saquen del estacionamiento en que se halla sumido hace ya algunos años.

Volvamos empero, á las alboradas, que, aparte de lo que acaba de verse, sinó han tenido el mérito de la novedad en el presente año, preciso será reconocer que han dado á la poblacion, durante ocho ó diez dias del mes de Junio, una animacion que puede competir en muchas de ellas con las de las fiestas mas principales que se han efectuado. Casi todos los gremios del comercio y de la industria han tenido en ellas su parte; y así era de esperarse tratándose de una fiesta popular y de una fiesta que la tradicion viene conservando hace mas de medio siglo; por mas que, como antes lo he dicho, estemos muy lejos de la causa que le diera orígen y que de seguro era hasta ignorada por la mayoría de los lectores y tambien de los mismos que hoy sostienen las alboradas.

Inútil seria que yo tratara de hacer la descripcion de cada una de las que he enumerado: todas ellas presentan la misma fisonomía, con las pequeñas variantes de que he hecho mérito; y basta haber visto una sola vez esos grupos numerosos que, en confusion pero sin desórden, recorren las calles precedidos por banderas nacionales y farolas de colores con inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados por los hachos de tabanuco, animados por la alegre algazara de un enjambre de chiquillos, que abundan como granos de arroz en la tala del laborioso jíbaro, y seguidos por orquestas mas ó menos importantes, que en general ejecutan siempre danzas, dando así mayor animacion á la fiesta y produciendo en una gran parte del público un regocijo siempre nuevo cuando se trata de este baile provincial, para formarse idea exacta de lo que es una alborada; y de lo que han sido todas las que hemos anotado al empezar este capítulo. Fiestas inocentes, mensajeras de la alegría y que son como las precursoras de las que han de venir tras ellas; y de que me ocuparé mas adelante.