IX.
Exposicion de pinturas.

El lector me permitirá que por un momento me separe del órden del programa que he venido observando en la descripcion de las fiestas, para hablarle de un hecho que en realidad no constituye una diversion, pero que ha sido de los que mas realce han dado á las fiestas de San Juan en el presente año. Refiérome á la exposicion de pinturas de mi querido amigo el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco Oller, que ha estado abierta desde el 14 al 30 de Junio y que ha sido favorecida no solo por la concurrencia de todas las personas de buen gusto y de sentimiento artístico que han ido á admirar mas de una belleza de las muchas que ha exhibido el pintor de nuestra isla; sino tambien por numeroso pueblo que, con menos criterio artístico, pero quizás con mejor sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse explicar la razon de ello.

Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida la exposicion de pinturas, así tambien confieso paladinamente que no me atreveré á entrar de lleno en un juicio crítico de las obras de mi amigo Oller, porque reconozco que sería tarea muy superior á mis débiles fuerzas, por mas que haya oido respetables opiniones y me haya detenido en estudiar los cuadros presentados. Confórmese, pues, el lector con una simple opinion ex cathedra, formulada dentro del modesto círculo á que alcanza mi sentimiento estético; y sepa el amigo Oller que no tengo aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada, sino simplemente hacer una descripcion mas ó menos cierta del hermoso espectáculo que nos ha dado ocasion de admirar.

Hermoso espectáculo, sí, porque lo son todos aquellos que hablan á la imaginacion y al sentimiento y tienen el privilegio especial de conmover los corazones que saben gustar de lo verdadero, de lo bueno, de lo bello. Solo al arte le es dado brindarnos un conjunto de procedimientos que hieran el alma en sus mas delicadas fibras, produciendo sensaciones de dolor ó de placer, con las que tal vez no sabríamos de otro modo connaturalizarnos.

Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos de los cuadros por el órden mismo con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo.

1º—Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel II (q. D. g.), copia del que posee el Excelentísimo Ayuntamiento de la Capital, obra del distinguido pintor Sr. Madrazo y único original que existe en esta Isla.

En esta copia el artista ha introducido algunas variaciones, sin duda teniendo en cuenta que el original fué hecho en 1850 y tambien por ser imposible sugetar la mano de un artista que se encuentra á cierta altura para ceñirla á hacer una copia servil: todo, sin embargo, está estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro bastante bien interpretado.

2º.—Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina Buttler de Marchessi. Este cuadro me ha hecho comprender que cuando en la espresion de una cabeza predomina un sentimiento cualquiera, el artista se siente entusiasmado y ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi es buena y esa bondad se demuestra en su rostro, al cual la naturaleza hizo además hermoso; ambas dotes han contribuido, á no dudarlo, á que el artista haya sabido aprovechar tan hermoso modelo, como lo prueba el estilo largo y franco que distingue al cuadro. Los detalles, como en general todos los de mi amigo Oller, están bien estudiados; la perspectiva del fondo bien entendida; y las carnes ofrecen tintes mas suaves que las de otras figuras de que me ocuparé mas adelante.