El artista que llega á la altura de mi amigo Oller tiene derecho á aspirar á la gloria; y ésta, por desgracia, no puede dársela nuestra pobre sociedad, en la que ni siquiera hay una sola cosa que revele la existencia de las bellas artes; lo único que podemos hacer aquí, y es muy poco en verdad, es reconocerle como nuestro mejor pintor, superior al mismo Campeche, cuyos cuadros casi todos relamidos y muchos de incorrecto dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer como genio, á no ser por la época y las circunstancias en que vivió. Perdóneseme que juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine, y no se me tache de inconsecuente; siempre he apreciado y siempre sabré apreciar á Campeche, pero no por eso dejo de reconocer los defectos de que adolece y de que no tuvo medios de corregirse.

Despues de escrito lo anterior ha salido á luz en los periódicos de esta plaza un anuncio de mi amigo Oller manifestando que fija su residencia en esta ciudad y abre una clase de dibujo, gratis, para los artesanos. Hé ahí el corazon del artista que no puede menos de admirarse; pero á traves de la admiracion brota en mi corazon un sentimiento de dolor que nace al ver oscurecerse el porvenir de mi amigo. Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden darse bellezas artísticas,

que las flores no nacen entre el hielo, como dice Martinez de la Rosa; y tú nada tienes que esperar ni nada que adelantar entre nosotros....

Pero puesto que has hecho el sacrificio, aceptémoslo; y que el país te sepa agradecer la espontaneidad con que le has consagrado tu primer pensamiento.

La clase que anuncia Oller, como él mismo lo ha dicho al anunciar su esposicion; será una verdadera academia de Geometría práctica, de dibujo lineal, de adorno y natural aplicado á la industria; y en ella encontrarán los artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas profesiones y especialmente los decoradores de casas que ejerciendo hoy su oficio solo por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan este, aunque no sea sensible á la vista de la generalidad, pero sí á la de las personas que en otros paises hayan tenido ocasion de observarlo.

Y sin embargo, el pintor se lamenta de no haber encontrado quien quiera auxiliarle en tan laudable propósito; no parece sino que se ignora lo que semejante clase puede influir en el adelanto de las artes mecánicas, tan atrasadas hoy en nuestro país y contra las que tanto se clama, culpando generalmente á los que menos responsables son del atraso. Empero creo que el auxilio que habrá buscado mi amigo Oller será puramente particular; y en mi juicio los llamados á realizar en toda su extension su útil pensamiento son los cuerpos que tienen por objeto el desarrollo de los intereses materiales y el progreso de la educacion moral é intelectual. Que apele el artista á la Sociedad Económica y al Ayuntamiento de la Capital y no dudo que será oido con gusto y secundado con provecho; ambas Corporaciones tienen el deber de trabajar en la instruccion pública y el Municipio que tan fuertes sumas consagra á ella, es de esperarse que no titubee en añadir lo poco que el pintor puede necesitar.

No sé si el amigo Oller estará de acuerdo con estas ideas; pero de todos modos yo trabajo en favor de esta poblacion, á la que lo debo todo, y eso justificará mis sentimientos. No obstante esto, deseo que al leer el artista estas líneas, todo lo que tenga que decir de mí sea lo que con tan buen estilo, como sentimiento y delicadeza dice La Fontaine en su bellísima fábula Los DOS AMIGOS:

Qué un ami veritable est une douce chose!