Aquí debió haber concluido esta, segun el programa, pero estando poco avanzada la tarde y en consideracion á los buenos servicios de policía marítima que habian prestado los botes de los buques de guerra nacionales surtos en el puerto, el Jurado decidió otorgar en aquel momento otro premio mas que solo habia de disputarse por las citadas embarcaciones; y prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse las órdenes oportunas al efecto, con gran contentamiento por parte del público que veia así prolongarse la diversion.

Esta nueva lucha presentaba mas igualdad por parte de los contendientes, puesto que los esquifes, poco mas ó menos, tenian las mismas condiciones y los remeros eran todos expertos y acostumbrados á la uniformidad tan necesaria para el rápido y cómodo movimiento. Entre todos los que tomaron parte en la regata, distinguióse la canoa del Sr. Comandante del vapor Blanco de Garay, que, más rápida que sus compañeros, llegó antes que ellos al término, ganando el premio que se disputaba y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones de la muchedumbre; que viendo terminada la fiesta volvió á entrar en la ciudad, satisfecha de la agradable tarde que habia pasado.

No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para dispersarse; pues apenas habia cerrado la noche cuando la alborada del gremio de almacenistas, volvió á llamarla á las calles para concluir aquel dia en medio de la alegría y la fiesta. Despues de recorrer la música algunas calles hubo fuegos artificiales en la plaza principal; y como de costumbre se reunió un gentío inmenso, que pasó algunas horas agradablemente entretenido, dispersándose enseguida que concluyó la diversion.


XI.
Concurso de Caballos.

"Todos sabemos el furor de corridas, apuestas & que hay en las principales capitales de Europa; mas no es esto lo que yo pretendo que pudiera plantearse en Puerto-Rico: porque á mi modo de ver, el premiar el caballo que corra mas en media hora, no es, como nota muy bien nuestro festivo Fr. Gerundio, el modo de mejorar la raza: además aquello de que el mismo dueño no sea el que monte su caballo sino que sea un Yokey, aunque muy bueno para las capitales de Europa, lo juzgo inoportuno y hasta ridículo en mi país; y así otras muchas cosas que, atendida la diversidad de costumbres, fuera errado el querer trasplantar.

"Yo preferiría á todo que hubiese una junta de criadores y aficionados, que no faltan en la isla, que tienen actividad, buenos deseos y que se alegrarían mucho de que hubiese para ello un estímulo.

"Que esta junta presidida por la autoridad superior, ú otra que esta nombrase, hiciese un reglamento sin mas artículos que los precisos, para señalar á cada uno sus atribuciones y los premios que habian de darse.