No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, que el caballo sea un objeto de preferente atencion, sobre todo para los que residen en los campos; y preciso será convenir en que si en Europa hay motivo para que ofrezcan interes los concursos de caballos, mucho mayor es el que debe existir en nuestra Isla, donde el caballo es un animal de que no puede prescindir el hombre, si no quiere encontrarse en un momento dado detenido en medio de los campos, por no tener otros medios de moverse.
Por eso las exposiciones de caballos han sido vistas con cierta predileccion desde que en 1854 se sirvió S. M. declarar que se celebraran cada dos años, medida laudable que revela que esa vez al menos se comprendieron los verdaderos intereses de la provincia; y por eso hemos visto que siempre que se han celebrado han concurrido mayor ó menor número de animales de los mas perfectos que produce la raza indígena; sino en grande escala, porque no lo permiten las condiciones del país, en proporcion suficiente para demostrar el interes que inspira ese acto.
Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.
En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el país.
Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22 de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos, uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes y otorgar los premios.
Estos eran cinco, con los objetos siguientes:
Al caballo de mejor andadura del país.
Al de mas bellas formas.
Al de mas alzada.
Al mas ligero en el escape.