Andando el tiempo esta diversion llegó á verificarse con música; pero los que salian no eran ya los amigos que iban á recibir á sus amigos, sino los chiquillos que iban á impedir, con obstáculos poco limpios, el paso de los jíbaros; y algunos curiosos que encontraban en ello una diversion que no lo era desde el momento en que ocasionaba perjuicios á un número considerable de individuos.

Por fortuna la última vez que recuerdo esta diversion de algunos años á esta parte, lejos de ofrecer el aspecto repugnante que tenia en el tiempo que acabo de indicar, fué por el contrario un obsequio hecho á muchas señoras y señoritas distinguidas que tuvieron la complacencia de ir á tomar el café en una de las glorietas del paseo de Puerta de tierra, que estaba preparada para este objeto. Reunióse una numerosa y escogida concurrencia; y la novedad de esta especie de ribota, así como el atractivo de la música, distrageron al público de su anterior costumbre.


II.
Alternativas del San Juan.

Ya los lectores conocen lo que fueron las fiestas del Patron en sus primeros tiempos y hasta terminar el siglo pasado.

Funcion religiosa, el paseo del pendon y las carreras de caballos. ¿Quién no trasluce á traves de estas tres simples cosas todo el carácter de aquella sociedad que vivia en nuestro país, como habia vivido la de Europa en plena edad media? Dios, el Rey y la patria, tomada esta en la estrecha acepcion de la provincia, (lo que no era extraño en las prácticas feudales) eran en resúmen el significado de aquellas tres clases de fiestas que componian el conjunto de las de San Juan. Imposible era en verdad que gentes, no solo tan religiosas sino hasta tan respetuosas como las de aquella época, en todos los actos de su vida, de cualquier género que fueran, no comenzaran por volver los ojos hácia el cielo y dar gracias ó impetrar la clemencia del que todo lo rige. Los hombres que entonces dirijian, sinó los destinos, por lo menos la vida cuotidiana de este pueblo; aquellos que formaban el respetable cuerpo que se conocia bajo el significativo título de Concejo, Justicias y Regimiento de Puerto-Rico, juzgaban que su primera demostracion de homenage debia ser ofrecida al Santo bajo cuya advocacion se habia levantado la ciudad, para obtener así su favorable intercesion ante el trono del Omnipotente; por eso se apresuraban desde la víspera de San Juan á ir á presentar á este las llaves de la ciudad como el mejor testimonio de que se reconocian colocados bajo su especial proteccion. Acto sencillo pero solemne que envuelve en sí un no sé qué de ternura respetuosa que conmueve las fibras del sentimiento hasta en el alma mas descreida.

Despues venia el acto de vasallage á aquel bajo cuya proteccion vivian en la tierra; y el paseo del pendon no era mas que un tributo de homenage rendido al Soberano que regia los destinos de esta Isla.

Por último, le tocaba su vez al país. Apesar de que en mas de una ocasion y muy generalmente, aun por personas de buen criterio, he oido criticar las carreras de caballos como una diversion casi salvaje, creo que las carreras formaban la principal fiesta del pueblo porque envolvian en sí el remedio de una gran necesidad que aquel esperimentaba, sobre todo en aquellos tiempos; y la conviccion íntima de esa necesidad trabajaba quizás mas que la tradicion en conservar el medio de subvenir á ella, sin darse razon ni aun los mismos que lo hacian, como amenudo acontece con todo aquello en que interviene el público.