—¿Notaba usted disputas entre ellos?
—No precisamente disputas... La señora, cuando quería algo, rogaba; el señor la dejaba hablar, no contestaba, y después hacía lo que se le antojaba.
—¿Le engañaba con otras?
—No sé. ¿Quién podría saber lo que hacía en las largas temporadas que estaba ausente?
—Ha dicho usted que desde hace poco la trataba mejor. ¿Cuánto tiempo hace de eso?
—Tres o cuatro meses.
—¿Cómo notó usted ese cambio?
—Vino a buscarla después de una ausencia muy larga, cuando yo creía que no iba a volver nunca.
—¿Venía de Zurich?
—Creo que de Zurich.