La primera vez que nombraba al Conde Luis d'Arda lo hacía al hablar de poesía y de arte, y ese nombre volvía después con más frecuencia, siempre con motivo de libros y cosas literarias. Íntimo amigo de su padre, compañero de su juventud, el Conde era una de las rarísimas personas que frecuentaban la casa Abizzoni. La jovencita emitía a su respecto juicios muy favorables.
«¡Cuánto se quieren papá y el Conde! Se parece a papá, su amigo; es bueno como él, y casi tiene su mismo aspecto...
»Hoy me ha mandado el Conde las novelas de Walter Scott... Hoy he recibido de nuestro buen amigo los dramas de Metastasio...
»Todavía se ejercita el Conde en la esgrima, mientras que papá la ha dejado desde hace mucho tiempo. Han hablado del asunto con motivo del duelo que Tasso describe en Jerusalén libertada: el Conde ha desafiado en broma a papá, pero éste ha contestado meneando la cabeza: «Esas no son ya cosas de nuestra edad!...» ¡Esta respuesta me ha disgustado tanto! ¿Entonces se cree viejo? ¡Y apenas tiene cuarenta y nueve años! Esa contestación debe haber desagradado también a su amigo, pues éste no le ha dicho nada, y se marchó más temprano que de costumbre...
»Nuestro amigo ha mandado hoy a casa tantos libros ingleses, que no sé dónde ponerlos. Noto que casi siempre somos de la misma manera de pensar respecto a los libros que escogemos; pero él ha leído y estudiado tanto, que yo no me arriesgo a decir mi opinión cuando me la pide; entonces él me dice la suya, y a mí no me queda más que aprobar...
»Ahora comienzo a crear valor y a emitir mis juicios de cuando en cuando, y él alaba mi gusto...
»¡Todavía libros! Papá ha dicho en broma que el Conde es mi librero.
»Ahora sí que es mi librero: me ha pedido permiso para colocar el escudo de la casa Albizzoni sobre su librería, y yo se lo he acordado. ¡Cómo se ha reído!
»¡Me gusta tanto ver reír a papá y a su amigo! En las personas que ordinariamente son serias, la risa tiene otro valor, no alegra tanto cuanto enternece.
»El Conde ha dibujado hoy nuestro escudo, «para ponerlo sobre su librería:» dibuja muy bien y con una facilidad extraordinaria. Me ha explicado que el escudo para las señoritas es de forma distinta del de las señoras y de los caballearos: toda la noche ha hablado de heráldica y de nobleza, y yo he aprendido una cantidad de cosas que ignoraba.