Roberto Vérod contemplaba las flores muertas, y releía con los ojos enjutos aquel mortal pensamiento. Ya no podía llorar.
—¿Comprende usted, el significado de estas palabras?—repuso Ferpierre.—Me parece que es demasiado evidente. Mientras se encontraba junto a usted, ante el homenaje que usted le rendía, al descubrir el amor que usted le profesaba, se sentía aliviada de su larga opresión y pensaba por virtud de su nuevo gozo olvidar el dolor; pero más tarde, en la noche, reflexionando a solas sobre su condición, reconocía que no podría corresponder a la pasión de usted, que tenía que renunciar a la felicidad tan esperada, y que, si su antiguo dolor se desvanecía, esto no era obra del gozo, sino muy al contrario la de un dolor más grande.
La tristeza de este pensamiento es en verdad mortal, y ella ha sabido expresarla en una forma incisiva que daría envidia a cualquier escritor de profesión.
Ya al leerlo había sospechado que se refiriese a sus relaciones con usted, y ahora, después de lo que usted me ha referido, la verdad me parece evidente. Vea usted, pues, que el nuevo amor no era para la desgraciada señora un motivo de esperanza, sino de desesperación extrema.
Vérod había escuchado inmóvil, teniendo todavía apretado entre las manos el diario de la difunta, y no pudo contestar de otro modo que balbuceando, confuso, y casi despavorido:
—¿Usted cree?...
—¿Cómo dudarlo? Lea usted las páginas siguientes.
Mientras el joven leía mentalmente, el juez trataba, en vano, de descubrir en su rostro el efecto de la lectura. Tal era la alteración de las facciones, tan torva la mirada, las ojeras tan profundas, los labios habían tomado una expresión tan dolorosa que la tristeza no podía ya extraer una lágrima de los ojos ni trazar una nueva arruga en el rostro.
—Ya ve usted que mis inducciones de ayer resultan confirmadas por estas confesiones. Su amor acrecentó la pena de esa pobre mujer, lejos de consolarla. ¿Usted no sospechó nunca esto?
Vérod dejó el libro, apoyó la frente en la mano, y contestó lentamente, como hablando consigo mismo: