FÁBULA XI

El Carretero y Hércules.

En un atolladero
El carro se atascó de Juan Regaña[292];
Él á nada se mueve ni se amaña,
Pero jura muy bien: ¡gran carretero!
Á Hércules invocó y el dios le dice:
—Aligera la carga, ceja un tanto;
Quita ahora ese canto;
¿Está?—Sí, le responde, ya lo hice.
—Pues enarbola el látigo, y con eso
Puedes ya caminar.—De esta manera,
Arreando á la Mohina y la Roncera,
Salió Juan con su carro del suceso[293].
Si haces lo que estuviere de tu parte,
Pide al cielo favor: ha de ayudarte[294].

FÁBULA XII

La Zorra y el Chivo.

Una Zorra cazaba;
Y al seguir á un gazapo,
Entre aquí se escabulle, allí lo atrapo,
En un pozo cayó que al paso estaba.
Cuando más la afligía su tristeza,
Por no hallar la infeliz salida alguna,
Vió asomarse al brocal por su fortuna
Del Chivo padre la gentil cabeza.
—¿Qué tal? dijo el barbón, ¿la agua[295] es salada?
—Es tan dulce, tan fresca y deliciosa,
Respondió la Raposa,
Que en el tal pozo estoy como encantada.
Al agua el Chivo se arrojó sediento:
Monta sobre él la Zorra, de manera
Que, haciendo de sus cuernos escalera,
Pilla el brocal y sale en el momento.
Quedó el pobre atollado ¡cosa dura!
¿Mas quién podrá á la Zorra dar castigo
Cuando el hombre, aun á costa de su amigo,
Del peligro mayor salir procura?

FÁBULA XIII