El Lobo, la Zorra y el Mono juez.

Un Lobo se quejó criminalmente
De que una Zorra astuta le robase.
El Mono juez, como ella lo negase,
Dejólos alegar prolijamente.
Enterado, pronuncia la sentencia:
—No consta que te falte nada, Lobo;
Y tú, Raposa, tú tienes el robo:—
Dijo, y los despidió de su presencia.
Esta contradicción es cosa buena,
La dijo el docto Mono con malicia.
Al perverso su fama le condena,
Aun cuando alguna vez pida justicia.

FÁBULA XIV

Los dos Gallos.

Habiendo á su rival vencido un Gallo,
Quedó entre sus gallinas victorioso,
Más grave, más pomposo
Que el mismo Gran Sultán en su serrallo[296].
Desde un alto pregona vocinglero
Su gran hazaña: el gavilán lo advierte,
Le pilla, le arrebata y por su muerte,
Quedó el rival señor del gallinero.
Consuele al abatido tal mudanza:
Sirva también de ejemplo[297] á los mortales
Que se juzgan exentos de los males,
Cuando se ven en próspera bonanza.

FÁBULA XV

La Mona y la Zorra.

En visita una Mona
Con una Zorra estaba cierto día,
Y así ni más ni menos la[298] decía:
—Por mi fe que tenéis bella persona[299],
Gallardo talle, cara placentera,
Airosa en el andar, como vos sola:
Y á no ser tan disforme vuestra cola,
Seríais en lo hermoso la primera.
Escuchad un consejo,
Que ha de ser á las dos muy importante:
Yo os la he de cortar, y lo restante
Me lo acomodaré por zagalejo[300].
Abrenuncio[301], la Zorra le responde:
Es cosa para mí menos amarga
Barrer el suelo con mi cola larga,
Que verla por pañal bien sé yo donde.
Por ingenioso que el necesitado
Sea para pedir al avariento,
Este será de superior talento
Para negarse á dar de lo sobrado.