El Zapatero médico.
Un inhábil y hambriento Zapatero
En la corte por médico corría;
Con un contraveneno que fingía,
Ganó fama y dinero.
Estaba el rey postrado en una cama
De una grave dolencia:
Para hacer experiencia
Del talento del médico, le llama.
El antídoto pide, y en un vaso
Finge el rey que le mezcla con veneno;
Se lo manda beber: el tal Galeno[401]
Teme morir: confiesa todo el caso,
Y dice que, sin ciencia,
Logró hacerse doctor de grande precio
Por la credulidad del vulgo necio.
Convoca el rey al pueblo:—¡Qué demencia
Es la vuestra, exclamó, que habéis fiado
La salud francamente
De un hombre á quien la gente
Ni aun quería fiarle su calzado!—
Esto para los crédulos se cuenta
En quienes tiene el charlatán su renta.[402]
FÁBULA VI
El Murciélago y la Comadreja.
Cayó sin saber cómo
Un Murciélago á tierra,
Al instante le atrapa
La lista Comadreja.
Clamaba el desdichado
Viendo su muerte cerca,
Ella le dice:—Muere,
Que por naturaleza
Soy mortal enemiga
De todo cuanto vuela.—
El avechucho[403] grita,
Y mil veces protesta
Que él es ratón, cual todos
Los de su descendencia.
Con esto (¡qué fortuna!)
El preso se liberta.
Pasado cierto tiempo,
No sé de qué manera,
Segunda vez le pilla:
Él nuevamente ruega;
Mas ella le responde
Que Júpiter la ordena
Tenga paz con las aves,
Con los ratones guerra.
—¿Soy yo ratón acaso?
Yo creo que estás ciega.
¿Quieres ver cómo vuelo?—
En efecto, le deja,
Y á merced de su ingenio,
Libre el pájaro[404] vuela.
Aquí aprendió de Esopo.
La gente marinera,
Murciélagos que fingen
Pasaporte y bandera.
No importa que haya pocos
Ingleses comadrejas:
Tal vez puede de un riesgo
Sacarnos una treta.
FÁBULA VII
La Mariposa y el Caracol.