En este instante fué interrumpido por Miguel Gil que llegaba azorado.

— Señor, gritó, el cortijo de la Mata está ardiendo.

— ¿Qué es lo que arde? preguntó D. Martin.

— Las mieses.

— ¿Han sacado los ganados?

— Sí señor.

— ¿Y los aperos?

— Tambien.

— ¿Le has avisado al señorito?

— Va para allá que vuela.