— ¿Y porqué seria una locura volverme á casar?

— Porque perderias tu libertad, contestó Alegría con mas malicia que se suele poner á esa necia y repetida frase.

— Pero, ¿qué clase de libertad es, repuso Clemencia, la que tengo de viuda y no tendria de casada?

— ¡Qué candidez de niña bien criadita! La clase de libertad á que aludo, hija mia, es la de poder hacer lo que te dé gana. ¿La tenias cuando casada, mi alma?

— No se creeria que quien habla así fuese la mujer de un marido que no tiene mas gustos que los suyos, y no hace sino mirarla á la cara, dijo Clemencia.

— Eso no quita que la que tiene marido y tres hijos, esté aviada y divertida. ¡Niños! esa plaga, esa carga, esas trabas, que acaban con la paciencia, que destruyen el físico, que quitan el gusto y el tiempo para todo. ¡Oh! ¡son una calamidad!

— ¡Jesus! ¡Jesus! esclamó asombrada Clemencia. ¡Plaga, calamidad, llamas tú á la bendicion de Dios, al dulce fin y objeto de la union del hombre y de la mujer! ¿Sabes lo que dicen las pobres y sencillas gentes de Villa-María? Hijos y pollos todos son pocos.

Alegría soltó una burlona carcajada.

— ¡Qué lástima, dijo, que no te hubieses casado con mi marido, y se hubiesen Vds. ido en amor y compaña á poblar una isla desierta! Pero, hija mia, la que no está por la vida patriarcal, esto es, las gentes que viven en la era presente, como dicen los periódicos, llaman á los hijos cargas, y al casamiento yugo. Así lo llama hasta mi beata hermana Constancia, sin mas que anteponerle la calificacion de santo. Pero, si tan bien te parece el matrimonio, mucho estraño que hayas estado ocho años viuda; por consiguiente, no te admire el que no ponga mucha fe en tus palabras, ni te crea muy sincera.

Clemencia se quedó asombrada de ver convertido en sistema y formulado en reglas de mundo, un sentimiento que ella habia tenido, nacido de sus desgracias domésticas, y del que su tio le habia hecho avergonzarse á pesar de su inocente orígen, como de un sentimiento emancipado, egoista, poco natural y poco mujeril: así fué que contestó sonrojándose: