— Si todos lo creen y repiten como vos lo haceis, solo por oidas, es fácil concebir el error; y cuando se tiene el convencimiento de que es falso, no es difícil combatirlo.

— Sea como sea, no reconozco el derecho que podais tener á contradecir cosas de notoria publicidad que son del dominio de todos.

— ¿Con que la calumnia, segun vos, es del dominio de todos, y por lo tanto tan autorizada, que los amigos de los que ataca no tendrán derecho á combatirla?

— Si calumnias son, que busquen las fuentes para atajarlas.

— Esas fuentes, señor mio, dijo D. Galo siempre en tono moderado y atento, son inaveriguables como las del Nilo.

— Pues entónces, repuso el oficial bruscamente, que dejen al Nilo correr, puesto no les será posible atajar su corriente.

Diciendo esto, volvió la espalda á D. Galo con poca finura.

— ¡Dejaria Pando de sacar la espada por una elegantona! dijo la señora de la Tijera; se muere por ser abogado de malas causas.

— Siempre ha sido Alegría una de las muchas santas de vuestra devocion, D. Galo, dijo Lolita.

— No digo que no; cuando soltera, habria sido yo dichoso si me hubiese correspondido.