— ¿Con Monte-Cristo? preguntó volviéndose bruscamente la niña curiosa.

— ¿Con Carlo-Magno? añadió otra.

— No habeis acertado, hijas mias, contestó en sus glorias D. Galo.

— Pues decidlo, señor; que si no, os vamos á dar el diploma de mayor en el regimiento de la Posma. ¿Con quién es?... ¿Es con Vd.?

— ¡Tanta dicha, no es para mí, Lolita, hija mia! contestó con buena fe D. Galo, á la burlona pregunta; de sobra sabeis que tengo mala suerte y solo hallo ingratas; ademas mi situacion no me permite...

— ¿Es con su primo Cortegana, que dicen ha llegado.

— No; es con otro, su primo de Villa-María, Pablo Guevara.

— ¿Aquel lugareño que vi en su casa ayer, que lleva los guantes como manojo de espárragos? ¡Dios nos asista! no sabe ni hablar: ¡mire Vd. con quién fué á dar la sábia! ¡Yo que creí que se iba á casar con el Liceo!

— Quien ménos vale, mas merece, opinó uno de los presentes.

— ¡Ya! ¡ya sabe la viudita! añadió una de las señoras mayores; Guevara que heredó de su tio D. Martin y que tiene por su casa, es una gran boda; ¡ya sabe!