— Eso fué sembrar para recoger, repuso otra de las matronas.

— ¡Una buena cosecha! esclamó soltando una carcajada Lolita.

¡Tales son los juicios y fallos del mundo! esta es la inconcebible y malévola ligereza con que se juzga á las personas, se califican los hechos y se les suponen móviles; esta la infame falta de conciencia, de rectitud y de justicia, con que se pretende formar la cosa mas preciosa que tiene el hombre, su opinion! Se echa en cara á la época el poco precio que ponen los hombres á la opinion que gozan; mas esto ha debido suceder desde que la malevolencia y la calumnia han usurpado á la verdad y á la justicia su mision de formarla, ora sean aquellas guiadas en la prensa por las pasiones políticas, ora en sociedad por el espíritu hostil que en ella vive y reina.

CAPITULO XI.

Al dia siguiente fué D. Galo, como tenia de costumbre, á visitar á Sir George, visita que miraba como obligatoria desde que las pistolas de Manton habian aumentado su fina amistad con un fino agradecimiento. Este le recibió con una de esas sonrisas prestadas, como dicen los franceses, que era en el altivo Gentleman la espresion de la suma distraccion, que producian en él los entes de tal nulidad, que se desdeñaba de desdeñar.

D. Galo, como es de inferir, estaba lleno de la gran noticia, que si bien le habia contrariado, habia traido su contrapeso con la satisfaccion que le habia procurado Clemencia eligiéndole por su primer confidente, y por digno esparcidor de su confidencia. Así fué, que apénas se hubo informado de su salud, cuando dijo á su amigo con una sonrisa colosal:

— El dios Himeneo prepara sus coronas, señor D. Jorge.

— ¡Ah! ¿y cuáles son las bellas sienes sobre las que van á brillar? respondió este.

— Las de una amiga vuestra, contestó D. Galo, que lo que ménos soñaba era que en esto tuviese interes Sir George.

D. Galo no dejaba de observar un obsequio ó un galanteo; una contradanza y un wals bailado con el mismo compañero por una de las bellas, era cosa grave y significativa para él; en cuanto al movimiento enérgico é interno con que las pasiones agitan la sociedad, este no lo penetraba su observacion benévola y superficial.