Und meine liebe mutter, que quiere decir: y a mi querida madre. Ahora, dadme un beso—prosiguió el niño echándose al cuello del duque.

—Pero—dijo de repente—se me olvidaba que traigo un recado de don Federico.

—¿De don Federico?—preguntó el duque con extrañeza.

—Dice que quisiera hablaros.

—Que entre, que entre. Ve a decírselo, hijo mío. Su tiempo es precioso y no debe perderlo.

El duque guardó el papel en que había trazado algunos renglones y Stein entró.

—Señor duque—le dijo—, voy a causaros una gran sorpresa, porque vengo a tomar vuestras órdenes, a daros gracias por tantas bondades y a anunciaros mi inmediata partida.

—¡Partir!—exclamó el duque, con la expresión de la más viva sorpresa.

—Sí, señor, sin demora.

—¿Sin demora? ¿Y María?