Muchas son las causas y creo haberlas indicado en una carta que dió a la publicidad La Balanza, cuando el señor Segura Villalba trataba de fundar el Instituto Musical que tan poca vida obtuvo.
Prescindiendo de las otras, dos son, en mi concepto, las más principales. Una, la falta absoluta de un plan determinado de enseñanza; otra, el desamparo moral y material que ha tenido, hasta hace muy poco tiempo, por parte de los poderes encargados de proporcionar al pueblo su educación y adelanto.
Por eso, hoy que surge para nosotros el sol espléndido del verdadero progreso,[37] y que deseamos que el pueblo posea todos los conocimientos que, difundiendo la luz en su inteligencia, le proporcione los medios para librar, con más desahogo, la subsistencia, hoy, repito, he creído un deber ocuparme, nuevamente, del estado de la enseñanza del arte a que me dedico, para, con la ayuda de todos, ver si logro encauzarla por la senda que debe seguir y, para lo cual, de tantos medios disponemos.
Dos fines persigo: difundir, encauzar y unificar la educación musical en toda la Isla, y crear, por decirlo así, la carrera artística, para que el pueblo que obtiene siempre de las artes mayores y positivos beneficios, tenga un ancho campo en donde desarrollar sus facultades, y, un medio adaptado a sus condiciones, para ganarse la vida.
Por tanto, Hon. Señor, yo ruego a usted, encarecidamente, se digne estudiar las Bases de organización que tengo el honor de presentarle, para que, haciéndolas suyas y después de sometidas al crisol de su clarísima inteligencia, haga cuanto de usted dependa para darle forma tangible, convirtiéndolas en acabado proyecto de Estatuto.
A nada personal aspiro; mi único objetivo es cooperar, con el óbolo de mi limitada inteligencia, al progreso y cultura de mi país y ver al arte glorificando el nombre de los portorriqueños que, como descendientes de la gran nación española, son todos artistas por temperamento.
Fernando CALLEJO FERRER.
Arecibo, P. R., marzo de 1898.
BASES GENERALES.
1.ª—División de la enseñanza.