A la madrugada quedó profundamente dormido,
y descansó un poco de sus fatigas,
hasta que Aurora impelió a las sombras,
no soltó gemido, ni queja.
164.
Fue la causa que concilió
cinco pesares que se revolvían
y tranquilizó al corazón doliente,
A la madrugada quedó profundamente dormido,
y descansó un poco de sus fatigas,
hasta que Aurora impelió a las sombras,
no soltó gemido, ni queja.
164.
Fue la causa que concilió
cinco pesares que se revolvían
y tranquilizó al corazón doliente,