hoy que la traicionó tu hija amada.

282.

No, amigo mío, Laura no es infiel;

no sé el por qué de su olvido;

mi suerte es la de befa y escarnio

indigna para el gozo y la alegría.

283.

¿Podría acaso la traición asirse

a la riqueza del cielo en belleza?

Hermosura, ¿por qué no te desenredas